pueden volver a molestarme

2 octubre, 2014 § 4 comentarios

Para los que no llegaron a tiempo en la primera edición, para los que no llegaron tampoco en la segunda, para los que les gusta el lector electrónico, para los que leen en el teléfono, en la tableta, en la pantalla del ordenador.
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in words and voice: “A supermarket in California”, Allen Ginsberg

1 septiembre, 2014 § Deja un comentario

 

[escúchalo aquí: A Supermarket in California, read by the author]

 

What thoughts I have of you tonight, Walt Whitman, for I walked down the sidestreets under the trees with a headache self-conscious looking at the full moon.
In my hungry fatigue, and shopping for images, I went into the neon fruit supermarket, dreaming of your enumerations!
What peaches and what penumbras! Whole families shopping at night! Aisles full of husbands! Wives in the avocados, babies in the tomatoes!–and you, García Lorca, what were you doing down by the watermelons?

I saw you, Walt Whitman, childless, lonely old grubber, poking among the meats in the refrigerator and eyeing the grocery boys.
I heard you asking questions of each: Who killed the pork chops? What price bananas? Are you my Angel?
I wandered in and out of the brilliant stacks of cans following you, and followed in my imagination by the store detective.
We strode down the open corridors together in our solitary fancy tasting artichokes, possessing every frozen delicacy, and never passing the cashier.

Where are we going, Walt Whitman? The doors close in a hour. Which way does your beard point tonight?
(I touch your book and dream of our odyssey in the supermarket and feel absurd.)
Will we walk all night through solitary streets? The trees add shade to shade, lights out in the houses, we’ll both be lonely.
Will we stroll dreaming of the lost America of love past blue automobiles in driveways, home to our silent cottage?
Ah, dear father, graybeard, lonely old courage-teacher, what America did you have when Charon quit poling his ferry and you got out on a smoking bank and stood watching the boat disappear on the black waters of Lethe?

–Berkeley, 1955

 

Cuánto he pensado en ti esta noche, Walt Whitman, hoy que bajo los árboles he recorrido las callejuelas mientras me dolía la cabeza mirando afectadamente la luna llena.
¡En mi hambrienta fatiga, en busca de imágenes, entré en el supermercado de frutas de neón, soñando con tus enumeraciones!
¡Qué melocotones y qué penumbras! ¡Familias enteras de compras por la noche! ¡Pasillos repletos de maridos! ¡Esposas
entre los aguacates, bebés en los tomates!—y tú, García Lorca, ¿qué estabas haciendo tú allí junto a las sandías?

Te vi, Walt Whitman, sin retoños, solitario y viejo zapador, asomándote entre las carnes del refrigerador y espiando a los jóvenes reponedores.
Te oí preguntarle a cada uno: ¿Quién asesinó a las chuletas de cerdo? ¿A qué precio los plátanos? ¿Sois vos mi ángel?
Paseé, yendo y viniendo de las pilas de latas relucientes persiguiéndote, y perseguido en mi imaginación por el guarda de seguridad del establecimiento.
A grandes zancadas recorrimos juntos los extensos pasillos cada uno a su antojo catando alcachofas, apoderándonos de cada congelado manjar, y nunca pasando por la caja.
¿A dónde vamos, Walt Whitman? Las puertas cierran dentro de una hora. ¿Qué camino te señala esta noche la barba?
(Acaricio tu libro y sueño con nuestra odisea en el supermercado y me siento ridículo).
¿Caminaremos toda la noche por calles solitarias? Los árboles a la sombra añaden sombra, en las casas las luces apagadas, ambos vamos a sentirnos solos.

¿Pasearemos soñando con la perdida América del amor, dejando atrás coches azules en los aparcamientos, hacia nuestro silencioso chalet?
Ah, querido padre, viejales, solitario viejo maestro del coraje, ¿Qué America te encontraste cuando Caronte dejó de impulsar su barcaza y
te bajaste en una orilla llena de humo y te quedaste allí mirando cómo la barca se perdía en las oscuras aguas del Leteo?

 

Traducción, A. Catalán

Party Girl

13 julio, 2014 § Deja un comentario

tienes el don de convertir

la cicatriz en llaga

la noche ha dejado

este sabor amargo

que hoy me acompaña

volviste en sueños

tras veinte años ausente

para hacerme el mismo daño

en el mismo sitio

exactamente

el mismo dolor

de herida vieja

la próxima vez puedes

ahorrarte el viaje.

.

.

.

“yo era tan frágil / y ahora soy tan salvaje”

 

 

 

 

 

—Поехали! —me susurró Gagarin.

5 julio, 2014 § 1 comentario

gagarin

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La escoria de los días – Roger Wolf

30 junio, 2014 § Deja un comentario

Cada vez que me siento

aquí delante

y me preparo para tirar

un nuevo día por la borda

–cartas, faxes, facturas,

asuntos pendientes, traducciones–

recuerdo el poema aquel de Carver

que habla de eso mismo:

un individuo que malgasta la jornada

en llamadas y recados y tareas,

mientras los poemas que le aguardan

se van mustiando en sus carpetas.

Hay que comer, dice la gente.

Sí, hay que comer…

Hubo un tiempo

en que me angustiaba todo esto.

Ya no. He aprendido

que tanto da una cosa como otra:

llamadas, recados, tareas o poemas.

La misma escoria en que te acabas.

:

reseña de un mapa

4 junio, 2014 § Deja un comentario

:

Ruth Llana reseña así Ningún mapa es seguro en la revista Vísperas.

[...] los lugares que se retratan en el libro son todos los lugares y ningún lugar. Quizás se trata de la inseguridad propia del mapa que nos dibuja, o la imposibilidad de un recorrido fiel y material por las ciudades de la vida o la identidad.

[...] nos acerca a la cosmogonía poética de una ciudad en ruinas, una anunciación del apocalipsis moderno que habitamos, el apocalipsis moderno del que escribe.

Aquí podéis leer la reseña completa.

post-birth

3 junio, 2014 § Deja un comentario

:thumb

Me alimento con los restos de placenta seca. En este valle agujero sima. La luz solo llega en forma de relámpagos que no llegan a iluminar la idea. Creo que fui yo quien mató a los supervivientes. Recojo huesos y carcasas. Intento construir cuerpos nuevos. Nacerán como terneros. Extracción forzosa. Con las patas atadas a una cuerda.

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