(Cada uno coge una punta de la cuerda y tiran. La cuerda se rompe. Están a punto de caer.)
VLADIMIR: No sirve para nada.
(Silencio.)
ESTRAGÓN: ¿Dices que mañana hay que volver?
VLADIMIR: Sí.
ESTRAGÓN: Pues nos traeremos una buena cuerda.
VLADIMIR: Eso es.
(Silencio.)
ESTRAGÓN: Didi.
VLADIMIR: Sí.
ESTRAGÓN: No puedo seguir así.
VLADIMIR: Eso es un decir.
ESTRAGÓN: ¿Y si nos separásemos? Quizá sería lo mejor.
VLADIMIR: Nos ahorcaremos mañana. (Pausa) A menos que venga Godot.
ESTRAGÓN: ¿Y si viene?
VLADIMIR: Nos habremos salvado.
(Vladimir se quita el sombrero -el de Lucky-, mira el interior, pasa la mano por dentro, se lo sacude, se lo cala.)
ESTRAGÓN: ¿Qué? ¿No vamos?
VLADIMIR: Súbete los pantalones.
ESTRAGÓN: ¿Cómo?
VLADIMIR: Súbete los pantalones.
ESTRAGÓN: ¿Que me quite los pantalones?
VLADIMIR: Súbete los pantalones.
ESTRAGÓN: Ah, sí, es cierto.
(Se sube los pantalones. Silencio.)
VLADIMIR: ¿Qué? ¿Nos vamos?
ESTRAGÓN: Vamos.
(No se mueven.)
TELÓN
Pues eso. Que no hay cosa que me irrite más que pasarme el día entero esperando a Godot al mensajero.
Voy por cuerda.








Ya decía san Mateo: “Estad preparados, porque no sabéis el día ni la hora”. Ni siquiera de cuándo viene el mensajero.
Pero no hay que matar al mensajero, solo da la noticia.
¿Qué obra es?
Es cierto, ni lógica ni sentido. Habría que verla interpretada.
Hola,
he llegado de rebote.
Que verdad, no?
Zepequeña.