Después de la crónica escrita y la fotográfica, sólo faltaba hacer la crónica musical. Como no llevaba reproductor, oía la música en mi cabeza, lo que surgiera en el momento, sin listas de reproducción ni favoritos. Esto es lo que recuerdo:
La canción que más sonó en mi cabeza durante los primeros días fue Brotherhood of Man de The Innocent Mission
Durante la bajada de O Cebreiro, entre niebla, lluvia y viento, fui silbando la muy apropiada A Night in the Bald Mountain de Modest Mussorgski
Un día que estuve infantilona iba cantando Gake no ue no Ponyo
Entre bosques de robles y castaños susurraba Lela y silbaba Le Reel des Soucoupes de La Bouttine Souriant.
Subiendo al Monte do Gozo, cantando a dúo con coreografías incluidas, y entre muchas otras canciones, para mofa del personal:
y nuestra versión personalizada del Ay peregrina, ay peregrina, corazón mío…
Y cuando no podía más con mi alma (y menos aún con mi cuerpo) recordaba los primeros acordes de esta canción, respiraba hondo y ¡p’alante!







