Hay declaraciones de muchos tipos: de guerra, de principios, de amor, de intenciones. Entre todas ellas hay una en concreto que suele provocar nudos en el estómago y sudores, casi siempre fríos. La de la renta.
Y más aún si sólo falta un día para presentarla y cuando vas a imprimirla el ordenador comienza a colapsarse de tal forma que ni un chute de epinefrina parece salvarle la vida.
Veremos cómo termina esto, porque además la impresora últimamente hace lo que le da la real gana.








Pregunta (imaginarme aterroriza con los ojos tan abiertos cómo puedo hacerlo y la boca abierta de par en par):
¡¡¡¿Has conseguido arreglarla?!!!!
Sí, es la mía.
Estaba claro.
Por supuestos:
Por supuesto nº 1: estaba claro que era la tuya, yo dejo las cosas para más tarde, pero no tanto.
Por supuesto nº 2: sí, he conseguido arreglarlo, ya puedes cerrar la boca.
Muy bueno Sakura, no hay duda que la peor es la de la renta…creo que a veces supera a cuando te dicen “me voy con otro”.