Hoy no sé escribir. Ya no sé escribir. Nunca he sabido escribir.
Debería haber escrito en caliente en lugar de meterme en la cama, apretar los ojos y repetirme mil veces: “deja de pensar con palabras, deja de pensar con palabras, deja de pensar con palabras…”
3.30 am. A la luz del fluorescente de la cocina, un cigarrillo en una mano y un colacao en la otra, intentando calmar la vorágine en la que se ha convertido mi monólogo interior. Se me siguen saltando las lágrimas.
Alguien dijo “trémula” y me significó.
Me duele el cuerpo tras esta mudanza del alma. He dejado que te acerques, me abras en canal y hagas nudos con mis vísceras. Y después me has cosido con una grapadora. Me duele el cuerpo de intentar levantarte.
Hoy aún tirito. He probado una deriva falsa, falsa, para acallar este zumbido. Después lo he verbalizado para volver a temblar. He cerrado los ojos y he caminado recordando el frío de la noche. Al llegar a casa alguien me ha susurrado, bajito, y todo ha fundido a negro.






tú necesitas una cocacola en gran vía, que yo lo sé
un abrazo, Sakura y haz caso a Bea
bea, ¿tú todo lo arreglas con cocacolas?
burbuja, ¿tú también con las cocacolas?
Sakura, tu escribes que quita el sentio!….
“…. me duele el cuerpo tras esa mudanza del alma… de intentar levantarte.”
Se me saltan las lágrimas … y mientras escucho rancheras….
jajajaja…..
No Sakura, no soy de Coca colas… solo entendi lo que quiso decir Bea..
…solo los que no saben, nunca dudan.
Ostras, preciosa, quien ha hecho pedazos eso corazón tuyo?? Amos, anda, dímelo y la parto las piernas…… como poco.
Bea, esto creo que mas bien pega con tremendo copazo, que la cocacola solo sube el azucar, jajajajjajaja.
y encima esto…
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/11/06/ciencia/1257522478.html
El preso número nueve, joder, era un hombre muy cabal… hoy solo arreglo este desorden con palabras broncas, palabras vacías…
Menos mal que no sabías escribir…
Mucho ánimo y, si hace falta, muchas cocacolas.
A eso lo llamo yo rentar el dinero de una entrada
hay que ver cómo lo disfrutas, hasta la médula.
Por cierto, eso de la grapadora como método quirúrgico, debe doler, porque me parece que lo tuyo es sin anestesia.
http://enfermeradequirofano.iespana.es/suturas/grapadora.jpg
Gambate, sempai.
“He dejado que te acerques, me abras en canal y hagas nudos con mis vísceras. Y después me has cosido con una grapadora.”
Qué tremenda te pones a veces. Pero te voy a ayudar a desatar esos nudos viscerales, mujer. Hay en Argentina una virgen muy popular a la que todos acuden para desatar nudos. Se llama, cómo no, la Virgen Desatanudos.
Para que la Virgen Desatanudos te ayude, tienes que encomendarse a ella, reconocerte pecadora, ponerle unas velitas para que te ilumine y recitar tres veces al día la siguiente oración:
Virgencita Desatanudos que
desatas los nudos de mis vísceras.
¡Ayúdame a desatar estos nudos que
me esclavizan y que no me dejan
volar libremente!
Amén.
Lo que ya no conozco, y me pesa no poder ayudarte aquí, es una virgen desgrapadora.
es como lo del nudo gorguiano…
Claro que sí Burbuja, como el nudo gordiano, o peor aún, como los nudos de Ronald Laing, que ni la Virgen Desatanudos es capaz de desatarlos. Un ejemplo:
(dedicado a Beatriz, esperando que se ponga bien quien tenga que ponerse)
Nunca conseguí lo que quería
siempre conseguí lo que no quería.
Lo que quiero
no lo conseguiré.
Por lo tanto, para conseguirlo
no debo quererlo
puesto que sólo consigo lo que no quiero.
Lo que quiero, no lo puedo conseguir
lo que consigo, no lo quiero.
No puedo conseguirlo
porque lo quiero
lo he conseguido
porque no lo quiero.
Quiero lo que no puedo conseguir
porque lo que no puedo conseguir
es lo que quiero.
No quiero lo que puedo conseguir
porque lo que puedo conseguir
es lo que no quiero.
Nunca consigo lo que quiero.
Nunca quiero lo que consigo.
¡Ay! ¡Virgencita Desatanudos, ampáranos!
Evasiete, pues la culpa de todo esto también la tienen las rancheras así que cuidadín.
Burbuja, ya lo dije alguna vez, la duda es mi principio de conocimiento.
La queli, no te preocupes, que esto se pasa y además si le partieran las piernas al culpable, la siguiente sería aún peor…
Bea, a mí también me ocurrió. Un pajarito dejó caer una miga entre mis turbinas y se me recalentó el cerebro.
Pequeña, yo sigo regodeándome en este desorden sin encontrar palabras.
Fer, gracias.
Bitter, qué te voy a contar a ti de anestesias…
Dokyusei, arigatou gozaimasu.
Liuva, no me pongo tremenda, soy tremenda y tremendista. Qué bonica la virgen, desatando su cintita…
Y me citas a un poeta especialista en la psicosis…
Burbuja, si lo desato te cuento.