Aventuras y desventuras de la chica-parche

8 mayo, 2007 § 6 comentarios

A lo largo de mi vida laboral, una de las experiencias más frustrantes que he sufrido es lo que yo llamo el síndrome de la chica-parche. La chica-parche comienza en un puesto en el que realiza muchas y variadas tareas. Poco después, pasa a otro puesto distinto, en teoría superior al anterior, en el que también realiza muchas y variadas tareas. Se supone que estas tareas son las propias del puesto que ocupa. Lo que ocurre es que a veces, a la chica-parche, que suele emocionarse con su trabajo y además hacerlo bien, le van saliendo tareas en la espalda como sanguijuelas.
Lo más sorprendente es que la chica-parche sirve igual para un roto que para un descosido: poner un café, intérprete en una reunión, acompañante en una cena, ponente en una convención, autora de una guía didáctica sobre el último sistema de información de ventas, traductora de contratos, analista de negocio, liderar un proyecto de producción, diseñar un nuevo uniforme de empresa o ir comprarle un traje de gitana a la sobrina del vicepresidente (lo juro, es verídico).
Pensé que eso había terminado al liberarme del yugo del trabajo por cuenta ajena. Pero ahora es diferente. Ahora se trata de sacarle las castañas del fuego a los que no llegan a sus fechas de entrega. Claro, como yo siempre llego pase lo que pase (véase
cómo perder peso…)… Pues nada. A ver cuántos “marrones” (palabras textuales del cliente) me tocan hasta que termine esta maldita fiebre del nuevo sistema operativo y se haya editado todo lo editable al respecto.
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La verdad es que no sé de qué me quejo porque también tengo un proyecto muy bonito de literatura.
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Postdata: Hoy un varón en la calle me ha dicho “Adiós, tierna”. ¿Eso es que estoy flácida?

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§ 6 respuestas a Aventuras y desventuras de la chica-parche

  • dErsu_ dice:

    I también está el chico-parche, que hasta arregla persianas.

  • Miquel dice:

    peor lo tiene el amigo pringao-informático, q se come todos los marrones de los demas…

  • Sakura dice:

    dersu: por supuesto, este síndrome no distingue de sexos ni géneros.

    miquel: no llores que esta vez no te ha pasado ni de refilón.

  • liuva dice:

    A la chica-parche le salen sanguijuelas en la espalda, pobre.
    Menos mal que al pasar por una obra un varón desde un andamio le ha llamado chica-tierna, y eso le ha salvado el día. O no. ¿Seré una chica-flácida?

  • Sakura dice:

    liuva, hay que ver qué imaginación.
    digo “calle” y te imaginas un andamio. digo “varón” y te imaginas un obrero.
    los estereotipos no siempre se cumplen.

  • Anonymous dice:

    Inteligente apreciación, gracias Sakura. Me evitas el comentario.

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