Acertijo

12 junio, 2007 § 6 comentarios

Hace más de un año conseguí descifrar esto con unos amigos.
Hoy al volver a verlo, me he dado cuenta de que no recuerdo la respuesta…

En un monasterio hay más de 50 monjes, todos ellos son expertos en lógica. Están todo el día cada uno en su celda; para la cena se reúnen en una mesa redonda donde se pueden ver las caras, cenan y vuelven a sus celdas. Este es el único momento del día en que se ven. Han hecho un voto de silencio; no pueden gesticular ni comunicarse de ningún modo y no hay espejos en el monasterio ni forma alguna de verse reflejados (al menos con nitidez). Un día, llega el maestro (que por ser el guía de todos está exento de la norma de comunicación verbal únicamente) y antes de empezar a cenar les dice: uno o más de ustedes ha sido señalado por un ángel que les ha hecho una marca roja en la frente. Aquéllos que tengan la marca deben salir en peregrinación en cuanto lo sepan. Luego el padre prior se marchó sin indicar quiénes eran los elegidos. Tras 7 días todos los monjes con la marca roja se dieron cuenta de que estaban señalados y sólo ellos salieron en peregrinación. ¿Cuántos eran los monjes elegidos? ¿Cómo se dieron cuenta de ello?

¿Me ayudais?
Seguro que más de uno ya se lo sabe.

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§ 6 respuestas a Acertijo

  • liuva dice:

    Espera que me lo estoy pensando. Jopé, cada día ponen más dura la selectividad.

  • liuva dice:

    Santo Tomás dijo que había 5 vías para llegar a demostrar la existencia de no sé quién. A Santo Tomás le quería yo ver con este acertijo monacal.

    1ª) Vía primera o el pilón del agua bendita.

    Los monjes, además de estar en las celdas y atiborrarse a comer irán, digo yo, alguna vez a la iglesia a cantar gregoriano, que para eso son monjes. Pues esta vez al entrar en la capilla pasarán todos en fila por el pilón del agua bendita y se inclinarán sobre ella para reflejar sus frentes allí.

    2ª) Vía segunda o la prueba de la salivita.

    Los monjes que pasan la mayoría de su tiempo en las celdas podrán perder unos minutos para untarse el dedo índice con su saliva y llevárselo a la frente. Las marcas rojas pintadas allí por un ángel con cara de llamarse Gabriel, se supone que desteñirán un poco. Así que el monje que manche su dedo es un elegido.

    3ª) Vía tercera o el tazón de sopa juliana.

    En los monasterios siempre hay un monje que sirve la comida a los demás. Este será el encargado de servir la sopa (siempre hay sopa juliana para cenar) de diferente manera para los que tengan mancha en sus frente y para los que no la tengan. Por ejemplo, para los manchados dejará caer la sopa por la parte derecha del cucharón y para los otros por la parte izquierda. Como se supone que los monjes son muy listos, lo pillarán enseguida.
    El único que no sabe si está manchado o no es el que sirve. Eso se arregla al día siguiente cuando haya otro monje que sirva la sopa juliana.

    4ª) Vía cuarta o yo no quiero sopa.

    Ésta Vía es una variante de la anterior. El monje que sirve la sopa, primero sirve a los manchados y después sirve crema de verduras a los no manchados. Al día siguiente se repite la fórmula con él sentado.

    5ª) Vía quinta o una partidita de mus.

    Como 50 monjes son demasiado monjes (no creo que haya tantos monjes juntos en ningún monasterio del mundo), vamos a reducirlos a 4. Después sería repetir el mismo proceso para los demás.

    Se sientan los 4 a cenar viéndose las caras. Si uno ve que los demás no tienen marca, él es el marcado y al día siguiente no irá a cenar.

    Si hay dos marcados, ninguno de los dos estará seguro de que él esté marcado, así que tendrán que volver a cenar al día siguiente. Si vuelven los dos es que los dos están marcados y al tercer día ya no vendrán.

    Si hay tres marcados tendrán que volver a cenar el tercer día todos porque no estarán seguros hasta entonces de cuántos están marcados. Al cuarto día no vendrán a cenar ninguno de los tres.

    Y así sucesivamente hasta que todos los marcados se vayan de peregrinaje.

    Epílogo o qué cabronazo es el Abad.

    Se puede dar la cuestión de que el Abad sea un cabronazo de no te menees y se invente lo de las marcas del ángel para poner a prueba a sus monjes y comerse él solito toda la sopa juliana. Así, si ninguno está marcado, cuando se sienten a cenar los 50 y vean que ninguno de los 49 restantes está marcado, cada uno pensará que él es el único marcado. Al día siguiente nadie asistirá a la cena comunal pues todos estarán camino de Lourdes. Bueno, sí, estará sólo el Abad atiborrándose a sopa. Un kilo lentejas le daba yo a éste.

  • Sakura dice:

    Muy currado tu comentario pero(aunque implícita en él) no has dado respuesta a la pregunta de cuántos monjes eran los elegidos…

  • liuva dice:

    7 días, 7 monjes ¿no?
    Aunque me está entrando la dura si son 6, uno menos que los días. No sé si voy a poder seguir currando con esta incertidumbre. Igual me tomo tarde sabática.

  • Álvaro dice:

    Sakura, he leído tu última pista sobre el acertijo, y me meto ya en la página del acertijo, que creo que es más propio. En el planteamiento no se dice que se tengan que ir transcurridos un número de días igual al número de monjes marcados. En todo caso, vamos a probar: hay cuarenta y nueve monjes, siete de los cuales ven a 6 marcados, y los otros 42 a 7. Ninguno de los marcados (ni de los no marcados) sabe que lo está (o no lo está), pero sólo los que están marcados ven que han transcurrido seis días sin que se vayan los marcados. Sólo puede haber uno más marcado, que tiene que ser uno mismo. Vale. ¿Podrían pensar lo mismo cada uno de los no marcados? Sí, pero como ellos ven a siete marcados, no se lo plantearían hasta el día séptimo. Lo único es lo que te digo, que el planteamiento no decía que los monjes tuvieran que esperar tantos días como personas marcadas hubiera.

  • Álvaro dice:

    A ver, por la cuenta de la vieja: si hay sólo uno, ése uno verá que no hay nadie marcado, así que deducirá que, como tiene que haber al menos uno, es él.

    Si hay dos, todos verán dos, menos los marcados, que verán uno cada uno. Si hubiera sólo uno, se habría ido el primer día, según el razonamiento anterior; si no se ha ido es porque no ha podido hacer el razonamiento anterior porque ha visto a alguien marcado y no se ha dado cuenta de que es el único. Si yo estoy marcado y veo a un monje marcado que no se ha ido el primer día, y a ninguno más, entonces el otro marcado soy yo.

    Y a partir de ahí, hasta siete. Sabiendo el número de días, el número de monjes será el mismo. Aclarado. Gracias.

    Yo me sabía uno parecido (que éste sí resolví yo solo en un momento). Un preso es condenado a morir en la horca en un plazo de una semana, con la condición de que el reo no pueda saber nunca en qué día será ejecutado. ¿Qué día lo ejecutarán?

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