Pegándole al PADRE

4 mayo, 2009 § 5 comentarios

Dicen que está feo, pero en ello estoy.
Y además espero que me devuelva algo.

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§ 5 respuestas a Pegándole al PADRE

  • Fer dice:

    Pues yo le he zurrado y me han caído noventa eurillos, así que dale fuerte al PADRE, aunque sea con un calcetín sudado.

  • liuva dice:

    Sakura, eso que dices de pegándole al padre (que a saber a qué te refieres, seguramente a alguna traducción rara que te han encargado) me recuerda que hoy, por fin, va a ser posible tener un lehendakari no nacionalista, un lehendakari que no salga de la casa del padre.

    El poema más conocido de la literatura vasca lo escribió Gabriel Aresti, bilbaíno, comunista, amigo de Blas de Otero. El poema en cuestión se titula “Defenderé la casa de mi padre”. Hay muchas interpretaciones sobre la significación simbólica del poema. Unos afirman que la casa del padre es la lengua vasca; otros que la patria. El poema acaba con estos versos:

    Me moriré,
    se perderá mi alma,
    se perderá mi prole,
    pero la casa de mi padre
    seguirá
    en pie.

    La casa del padre es el territorio de la intolerancia. Es el territorio de la sumisión y de la hipocresía, de la crueldad más refinada, de la indigencia moral más absoluta.

    Por eso urge “matar al padre”. Matar al padre en un sentido figurado, claro. Esto, según Freud, supondría una liberación. Por fin vamos a dejar de ser una boinocracia. O no.

  • sakuranomonogatari dice:

    Tienes toda la razón, Liuva.
    Y es que como dijo Pla, “El nacionalisme es com un pet, només li agrada a qui se’l tira”
    A ver si hay suerte.

  • liuva dice:

    Sakura, creo que un día pusiste un poema de la Nóbel polaca Wislawa Szymborska. Mira qué casualidad, hoy en la toma de posesión, el nuevo lehendakari Patxi López ha leído el siguiente poema de la Szymborska:

    NADA SUCEDE DOS VECES

    Nada ocurre dos veces
    y nunca ocurrirá.
    Nacimos sin experiencia,
    moriremos sin rutina.

    Aunque fuéramos los alumnos
    más torpes en la escuela del mundo,
    nunca más repasaremos
    ningún verano o invierno.

    Ningún día se repite,
    no hay dos noches iguales,
    dos besos que dieran lo mismo,
    dos miradas en los mismos ojos.

    Ayer alguien pronunciaba
    tu nombre en mi presencia,
    como si de repente cayera
    una rosa por la ventana abierta.

    Hoy, cuando estamos juntos,
    vuelvo la cara hacia el muro.
    ¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
    ¿Es flor? ¿O tal vez piedra?

    ¿Y por qué tú, mala hora,
    te enredas en un miedo inútil?
    Eres, pues estás pasando,
    pasarás —es bello esto.

    Sonrientes, abrazados,
    intentemos encontrarnos,
    aunque seamos distintos
    como dos gotas de agua.

    Szymborska

    Este poema no se le ocurriría a un nacionalista ni en 1.000 años luz.

  • e-hime dice:

    Muy ingenioso! ^^

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