Benditos los pies que me llevaron

22 junio, 2009 § 7 comentarios

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Lo conseguimos.

Tras doce días de Camino, doloridas, cansadas, pero sin ampollas y con gran emoción, llegamos a Santiago de Compostela el 17 de junio de 2009, a las 12:30 de la mañana.

Un viaje inolvidable en el que aprendí cuáles son algunas de las cosas esenciales de la vida.

Si les interesa una crónica más detallada, pueden leerla aquí.

La breve crónica fotográfica pueden verla por aquí.

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§ 7 respuestas a Benditos los pies que me llevaron

  • qué bien!! y fotos? ande hay fotos?

    Besitos

  • sakuranomonogatari dice:

    Srta. Puri,

    En breve podréis ver las fotos de nuestras andanzas.

    Besitos y gracias por el interés.

  • Mordisquitos dice:

    Con el calor que está haciendo yo caminaría por la noche y dormiría por el día 🙂

    En serio, enhorabuena. Esa es una experiencia única.

  • liuva dice:

    Sakura, impresionante tu cuaderno de bitácora del Camino de Santiago y muy bonitas también las fotos, ya veo que te gusta el rosa. ¡Qué miedo los austriacos! Has hecho que me emocione en la última parte del relato. Me imagino lo que se sentirá al llegar a la plaza del Obradoiro (bueno, me imagino que me lo imagino). Tengo una duda, ¿sentirá lo mismo un creyente que un no creyente? Yo me imagino (hay me estoy imaginando demasiadas cosas) dando vueltas alrededor de la Meca y como si como arroz con patatas. Pero claro, tampoco creo en la mitología católica, puestos a elegir, la mitología más divertida y rica es la griega. En fin, que me alegro mucho por ti y tu compañera.

    Este fin de semana yo he estado en la Costa da Morte y he llegado hasta el Cabo de Finisterre. Todo precioso, muchos faros, muchas playas y muchos percebes. Pero lo que te quiero contar es algo que no sabía y me enteré allí. Seguramente tú ya lo sabrás. Resulta que para los puristas el Camino de Santiago no acaba en Santiago sino que acaba tres jornadas después en el Cabo de Finisterre. Es más, éste Camino de Finisterre es anterior a la cristianización, era el lugar donde acababa el mundo (el Finis Terrae de los romanos), el sitio a partir del cual ya no se podía seguir más el sol en su declive.

    Allí, detrás del faro, hay una torreta llena de botas y prendas de los peregrinos que han llegado hasta allí. Parece ser que hay que dejar algo y pedir un deseo. Ya lo sabes, el próximo Camino de Santiago que hagas tienes que llegar hasta Finisterre y dejar allí colgada la camiseta rosa y también, si es posible, al austriaco oso.

  • sakuranomonogatari dice:

    Hola Liuva, un placer volver a encontrarte por aquí.

    ¿Qué pasa con el rosa? En mi defensa diré que la camiseta rosa no era mía, que el forro polar me lo compró L. y que me compré la mochila color “coral” porque era de la temporada anterior y era más barata. Hasta ahí lo del rosa.

    Es curioso que te hayas emocionado, no eres la única. Pensaba que sólo se emocionarían los que habían compartido la experiencia, pero ya veo que no es así.

    En cuanto a lo de creyentes y no creyentes te confirmo que un no creyente se emociona. No sé si de igual modo, supongo que dependerá del motivo que le lleve a Santiago. Yo no soy creyente y ya ves lo que pasó. Hay muchos Caminos y muchos motivos. El mío era la superación personal y la realización de un sueño, y creo que ambas cosas son más que suficientes para emocionarse.

    ¡Oh, Finisterre! Hubiera sido el culmen de la historia pero no teníamos tiempo. Las prendas de la torreta son ofrendas de los peregrinos y al llegar allí deben quemarse las ropas con las que has hecho el Camino. Igualmente, en las cubiertas de la catedral, está la Cruz de los Farrapos, donde antiguamente los peregrinos quemaban sus ropas. La mitología cristiana lo explica como un ritual de purificación, pero la historia nos dice que en realidad se hacía para evitar las epidemias (al igual que el botafumeiro se utilizaba para matar los olores de los peregrinos que dormían en la catedral).

    Deja de imaginarte que te imaginas que llegas al Obradoiro y anímate a hacer tu Camino. Será una experiencia que no olvidarás. (Además, el Camino del Norte creo que te pilla a tiro de piedra).

  • Fer dice:

    Juro y prometo leerme entera la crónica y hasta traerla subrayada, pero arresulta de que mañana me voy a Cádiz y estaré de lo más liado.
    De todos modos, enhorabuenas miles por hacer el caminito de marras andando.

    PD: mi plan secreto es hacerlo en coche y a base de hoteles, a lo vividor, pero es que ser de Historia tira bastante como para llegar reventado a un albergue y pelearme con otros peregrinos por camas y duchas.

  • Kathy Kane dice:

    Pocas veces se me caen las lágrimas leyendo un relato, esta ha sido una de ellas.

    Tal vez está sensible después de leerte por casualidad, pero estoy convencida de que podría enamorarme de ti.

    Eso sí, sin mi alter ego.

    Muy ¡Buen camino!

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