Terapia

8 septiembre, 2009 § 9 comentarios

No hay mejor terapia para el mareo del alma que ir a comprar libros. Aunque no sean para mí.

La cosa no ha empezado muy bien porque todos los que me había pedido mi madre estaban agotados. La chica de la tienda los ha buscado amablemente y me ha dicho: “Parece que hoy no tienes suerte”. Al final sólo había una edición de bolsillo de Todo un placer, antología de relatos eróticos femeninos. Veremos, porque a mi madre no le gustan las ediciones de bolsillo, prefiere cargarse como una burra con una edición en tapa dura que pesa kilo y medio.

Para mi hermano he comprado: La carretera de Cormac McCarthy y Nana de Chuck Palahniuk. Todos los hombres de mi vida deberían leer a Palahniuk. Si quieres ser un tío como dios manda, lee a Palahniuk.

Luego ya he ido mirando con ojos egoístas (para mí-para mí-para mí). He visto el último de Vonegut, Galápagos, que me ha llamado poderosamente la atención pero he visto el precio y adiós muy buenas. Entonces he ido hacia la parte internacional a buscar el de Vonegut en una edición más barata y en el camino he tenido que frenar en seco, como en los dibujos animados, al encontrarme con esto:

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué es tan bonito? ¿Por qué es tan caro? ¡Jolín! Otro para la lista de regalos de navidad.

Paso por la sección de libros de bolsillo. Veo Ruido de fondo, de Don DeLillo. A la cesta. Veo Los detectives salvajes, de Bolaño. Mi mano pasa por encima, lo acaricia… ¡A ver cuándo demonios me dan ya mi regalo de cumpleaños que no puedo esperar más!

Total, que llego a la parte internacional y echo un vistazo rápido a la sección de francés. Vamos a dejar a la Nothomb que descanse un poquito de mí y yo de ella. En la de inglés no encuentro el de Vonegut por ninguna parte. Veo una edición de bolsillo de 1984 con una portada preciosísima. “Qué libros más bonitos hacen los ingleses” pienso, a riesgo de delatarme a mí misma como “angloaburrida” (¡qué diría Liuva!).

Entonces me giro para salir y veo una portada que me llama la atención: Un conejo de peluche me mira con ojos asustados. Levanto levemente la vista y veo un nombre que me hace abrir aún más los ojos. Bajo por la portada y leo un título que hace que directamente me abalance sin remedio sobre el libro. Giro el ejemplar, en busca de esos numeritos, a veces tan dolorosos, que vienen por detrás y que suelen terminar en ,99. Bueno, menos mal, parece que al final voy a tener suerte.

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§ 9 respuestas a Terapia

  • Orenji dice:

    Jo, pero explica un poquito de qué van, que cuando acabe con el último de “Millennium” no sé qué voy a leerme, y me fío totalmente de tus gustos, querida.

  • Es algo que nunca entenderé de los españoles, esa afición a comprar las ediciones más caras y las más pesadas. Con lo majos, cómodos y baratísimos que son los de bolsillo….

  • Sakura dice:

    Orenji, ya te contaré. Y si te fiases totalmente de mis (dis)gustos no te leerías el tercero de esa trilogía. 😉

    Unicornio,
    Muchas gracias por tu visita. Es lo que yo digo, primero, por qué cargar con tanto peso, y segundo, por qué voy a conformarme con uno si por ese precio me puedo llevar ¡tres!

  • liuva dice:

    Sakura, me he pasado toda la noche con la canción de los Hooligans en la cabeza, no me la puedo quitar de encima. Me voy a volver una hooligans de los Hooligans:

    Despeinada aha aha aha
    Despeinada aha aha aha
    Despeinada aha aha aha
    Despeinada aha aha aha

    Tu tienes una carita deliciosa
    y tienes una figura celestial
    tu tienes una sonrisa contagiosa
    pero tu pelo es un desastre universal

    Esto que me pasa a mí se llama “síndrome del elefante de la trompa azul” y puede llevar a la demencia.

    En cuanto al tema de la espiral, del laberinto y del Minotauro, no te parece que es casi más rara y demente la idea de hacer una casa para que la gente se pierda dentro y no pueda salir que meter en ella a un hombre con cabeza de toro. Queda bien que en el centro de una casa monstruosa haya un habitante monstruoso, y no te digo nada si el monstruo con cabeza de toro lleva mocasines con calcetines blancos y canta despeinada aha aha aha…

  • sakuranomonogatari dice:

    Liuva,
    Tú solita te has metido en el jardín del elefante. Ya lo veía yo venir… Es que estos chicos parecen inofensivos pero no lo son. Al final el nombre les viene al pelo.
    Una pregunta que me acaba de surgir: Las casas-laberinto ¿se construirán de dentro hacia fuera o de fuera hacia dentro?

  • sakuranomonogatari dice:

    Postdata: Me preocupa tu silencio acerca de mi angloaburrimiento.

  • Orenji dice:

    ¡Jaja, no sabes lo que me está costando leerme el tercero, reina! Llevo semanas y semanas y semanas, y no voy ni por la mitad. Qué decepcionadillo me tiene…

  • liuva dice:

    Si pensaba hablar de tu terapia pero antes debía contar lo de los Hooligans. Además, de vez en cuando también hay que trabajar.

    Yo también uso como terapia ir a comprar libros. Depende de lo que compres es una terapia más cara o más barata, pero siempre saldrá más arregladita que ir directamente al psicólogo o, aún peor, al psiquiatra.

    Me hace gracia que te encargues de la compra de libros de la familia. A mí mi familia no me encarga que les compre libros, me dicen directamente: “tráeme un libro que me guste”. Y como el libro que les elija no les guste (cada uno tiene sus manías) después me echan la bronca. Me acuerdo que una vez a una de mis hermanas le llevé un libro erótico de Anaïs Nin “Delta de Venus” y cuando me lo devolvió me dijo escuetamente: “eres una guarra”. Pero sé que le gustó. Eso mismo te puede decir tu hermano cuando le lleves libros de Palahniuk.

    Después sigo, que me tengo que ir. Un saludo.

    Por cierto, a la señora Unicornio Negro (qué miedo) le tengo que decir que los españoles compramos a veces libros con más peso y no de ediciones de bolsillo porque si, por ejemplo, te metes “Los pilares de la tierra” en edición de bolsillo puede que te dejes los ojos allí y el siguiente libro que leas lo tengas que leer en braille.

  • sakuranomonogatari dice:

    Liuva,
    Yo voy con la lista de la compra. No se me ocurriría regalarle a mi madre ningún libro con la esperanza de que sea de su gusto. Creo que no acertaría nunca.
    Delta de Venus… mmm. Lo leí hace muchísimo y sólo me acuerdo de Bijou.
    Ya veremos qué le parece Palahniuk al niño. He escogido uno que creo que es más llevadero porque si le meto Snuff directamente, sin anestesia ni nada, lo mismo deja de hablarme.
    Y ya te dejo trabajar, que alguien tiene que levantar el país.

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