En tránsito

12 febrero, 2010 § 4 comentarios

Estación de autobuses triste y sombría

donde todo el mundo

mira a la nada,

al futuro o al pasado con la mirada vacía.

Los observo y

en un momento

me encuentro envuelta

en toda esa tristeza

y se me pierde la mirada

en sus mismos laberintos.

Escribo mientras mis dedos

se pegan a la mesa

sucia y llena

de inscripciones.

El café es fuerte

y el pincho mínimo.

Fuera veo la nieve

que no se funde

en las zonas de umbría

y el agua helada de las fuentes.

La gente camina y todos

parecen dragones con su aliento vaporoso.

Esta ciudad amurallada

con sus dinteles de boca de perro,

sus espadañas habitadas

en cada esquina,

no deja pasar el sol

tras los muros y las torres

y todo su frío

se queda dentro;

dentro de las arrugas de los viejos,

de los ojos de las mujeres

y los huesos de los gatos.

Son amables y como yo

estoy a punto de reventar por dentro,

se me saltan las lágrimas.

El hombre que

a dos pasos de la plaza no sabía dónde estaba

y que me dijo que al final

yo le había enseñado algo

a pesar

de ser yo quien preguntaba.

La mujer del registro que

seria y diligente

me hizo dos favores en menos de tres minutos.

Pero el pincho

sigue siendo mínimo y el café

fuerte.

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§ 4 respuestas a En tránsito

  • liuva dice:

    Te quejas del pincho y del café. Te quejas. Me he acordado de una queja que tuvo Fernando Pessoa de unos callos. La he buscado y te la pongo. Te quejas mucho.

    Callos a la manera de Oporto

    Un día, en un restaurante, fuera del espacio y el tiempo,
    me sirvieron el amor como unos callos fríos.
    Le dije con delicadeza al misionero de la cocina
    que los prefería calientes,
    que los callos (y eran a la manera de Oporto) nunca se comen fríos.

    Se impacientaron conmigo.
    Nunca se puede tener razón, ni en un restaurante.
    No los comí, no pedí otra cosa, pagué la cuenta
    y me fui a dar una vuelta por la calle.

    ¿Alguien sabe lo que quiere decir esto?
    No lo sé yo, y fue a mí a quien sucedió…

    Lo sé de sobra,
    pero si pedí amor, ¿por qué me trajeron
    callos a la manera de Oporto fríos?
    No es plato que se pueda comer frío,
    pero me lo trajeron frío.

    No protesté, pero estaba frío.
    Nunca se puede comer frío, pero llegó frío.

  • sakuranomonogatari dice:

    Es el único deporte que practico. Deja que me ejercite.

  • cómo duele el frío, yo creo que lo hace o no también porque nosotros le contagiamos al cielo lo que tengamos dentro

    yo quiero que deje de ser invierno, esto lo digo de verdad

  • Monica dice:

    creo que el amor tine multiples caras y lo mas dificil es verlas, descubrirlas……ya sean callos frios, arrugas de viejo, frio de invierno, cara seria que te ayuda….cualquier cosa es amor…..a su manera.

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