la hija de Pavlov

29 septiembre, 2011 § 1 comentario

¡Tan! ¡Tan! ¡Tan!

Empiezo a salivar.

¡Tan! ¡Tan! ¡Tan!

Estoy salivando.

¿Por qué estoy salivando?

Ha sonado la campana.

No he oído ninguna campana.

¡Tan! ¡Tan! ¡Tan!

¡Está sonando!

No oigo ninguna campana.

¿Dónde está?

No es una campana.

Es un corazón de vaca muerto

escondido en un buzón.

¡Tan! ¡Tan! ¡Tan!

Corre.

Recupera al poeta de los puños sangrantes.

¡Tan! ¡Tan! ¡Tan!

Ya lo hago ¿no ves cómo salivo?

Pero ¿por qué en el buzón?

¿por qué un corazón de vaca?

¿por qué muerto si palpita?

¡Tan! ¡Tan! ¡Tan!

Toma. Mira. Es un papel.

¿Y el corazón de vaca?

¿Dónde está mi corazón muerto?

Al cartero le dio pereza

subir los ciento cuarenta y tres escalones.

:

:

_____________________________+

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