hibridando

3 abril, 2012 § 4 comentarios

Hace unos días Layla Martínez, la bloguera-poeta-punki-con-fauces-de-jauría más tímida que conozco, escribió esto:

[la poesía] solo tiene sentido cuando es asaltada por hordas de salvajes, cuando sirve para derribar pedestales y acabar con los nombres propios. Esto no quiere decir que toda la poesía tenga que ser social o política, pero sí que debe ser entendida como una creación colectiva y como algo que surge desde abajo y desde fuera. Cuando alguien se sienta a escribir, lo que tiene en la cabeza es lo que ha leído, lo que ha visto, lo que le han contado, lo que ha vivido. La poesía nunca es la producción de un autista encerrado en un sótano. No digo que no se firmen los poemas, pero sí que es necesario romper la individualidad, acabar con los pedestales, escupir a los turistas.

Dos días después publicaba una entrada híbrida, gestada y parida desde la propuesta anterior, en la que hace gala de ese salvajismo y no duda en coserme como siamesa a un grande que me apasiona. Este es el resultado y la explicación de Layla al respecto.

Amar es restregarse contra un cuerpo
sorbiendo secreciones y microbios.
Sentirlo cual babosa por un rato.
:
Cuando la mano calla
el ojo se queda mudo
y solo el oído fluye
es la hora
de alimentarse de cerebros.
:
Comer es engullir descuartizados
cadáveres, a trozos, triturándolos
entre saliva y huesos. Y tragándolos.
:
Devorarlos
de forma agónica
y todo vuelve
a funcionar.
:
[Este poema forma parte del proceso de experimentación del que hablaba en el post anterior. Se trata de romper la individualidad, de buscar formas de entender la poesía como algo colectivo, de acabar con los pedestales. Los párrafos en negrita son de Eva Gallud, de su libro “Moléstenme solo para darme de comer”. Los demás son de José María Fonollosa, de “Ciudad del hombre: Barcelona”. Tienen que leerse como un único poema. Se admiten sugerencias para más experimentos.]
Podéis visitar su blog en el enlace de su nombre (al inicio de la entrada) o en la columna de escribidores de la derecha (Vida de perras). Además, en breve podréis disfrutar de su poemario El libro de la crueldad que tendremos el honor de ver publicado en LVR[ediciones.
Gracias, Layla.
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§ 4 respuestas a hibridando

  • Layla dice:

    no había leído nada de Fonollosa y leí tu libro a la vez que el suyo y como que encajó todo de una forma extraña.

  • voltios1 dice:

    Sencillamente genial.

  • Me gusta muuucho 😛 mucho

  • marcos dice:

    Me parece una idea bastante peregrina, la verdad. Me refiero al espíritu este de perder la individualidad en función de un ¿colectivo? Un colectivo que va por la vida derribando pedestales. El primer pedestal a derribar también puede ser la idea del colectivo (este pedestal se suele deshacer por su propio peso, no hace falta ni derribarlo). En cuanto a lo de los poemas híbridos, me parece que puede estar bien siempre y cuando los participantes estén de acuerdo, de todos modos esto es viejísimo, se ha hecho hace siglos, y no va mas lejos de la anécdota.

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