extinción

10 diciembre, 2012 § 2 comentarios

¿No sería maravilloso que nos extinguiéramos, que muriésemos todos a la vez en un choque de planetas, rápido, nuclear, flamígero e indoloro? ¿Que todos aquellos a los que amo y me aman, y a los que ellos aman y por quienes son amados,  desapareciésemos al unísono y no hubiera huérfanos, ni madres sin hijos, ni viudas, ni corazones destrozados? ¿Que solo quedasen sobre la tierra unos cuantos elegidos, unos cuantos hijos de puta podridos de poder y dinero escondidos en sus búnkers? ¿Que cuando salieran a la superficie tuvieran que limpiar los restos de la humanidad descompuesta, vestirse con harapos irradiados, buscarse la vida y un pañuelo medio limpio donde limpiarse los mocos, para acabar matándose mutuamente  devorándose los unos a los otros? Díganme, ¿no sería, simplemente,  maravilloso?

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§ 2 respuestas a extinción

  • avuil dice:

    Jo, espera un poco, que acabo de empezar un libro de Banana Yoshimoto y quiero saber cómo acaba. “Cuando llegue el momento, quiero morir en la cocina. Sola en un lugar frío, o junto a alguien en un lugar cálido, me gustaría ver claramente mi muerte sin sentir miedo. Creo que me gustaría que fuese en la cocina”.

    Por otro lado, me parece espantoso que los que vayan a repoblar la tierra sean todos idiotas radiactivos. Un mundo nuevo donde la idiocia y la estulticia reine en todos los seres. Un mundo donde haya metástasis de idiocia para todos, incluidos los infralapsarios y supralapsarios. Pero, claro, si todos van a ser idiotas radiactivos no van a saber que lo son. Alguien que no lo sea se lo tendrá que decir. Esto me recuerda un sketch de Les Luthiers: En un bar hay una señorita negra tocando el piano, y dos clientes en la barra charlando. Uno de los clientes, al que le molesta la música, le dice elevando la voz: “tocá más bajo, negrita”. A lo que su compañero le responde: “no le grites, que es ciega”. Y así varias veces hasta que el que grita a la pianista le dice a su colega: “y qué tendrá que ver que sea ciega, no es sorda, y yo lo que quiero es que toque más bajo”. A lo que su colega le responde: “es que, ¡no sabe que es negra!”

    Ya te digo, me gustaría que fuera en la cocina comiendo un plato de lentejas hecho por ti.

  • Monogatari dice:

    Pues precisamente hoy he hecho unas estupendas lentejas de la Armuña, pero ya me has dicho que espere un poco, que quieres acabar de leer Kitchen de Yoshimoto. Vale, bien. Esperaremos.
    Eso sí, si te fijas bien en mi extinción maravillosa no hay opción a repoblar la tierra. Solo quedan esos, pero solo un ratito, solo hasta que se maten unos a otros, nada de confraternizar.
    Un gusto, como siempre, avuil.

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