«Maleza» de Edna St. Vincent Millay

20 octubre, 2017 § 2 comentarios

un-palacio-en-la-arenaSi crezco llena de amargura
como un árbol raquítico y nudoso,
cargando de mi juventud ásperamente
un arrugado fruto que marchita la boca;
si de mis ramas macilentas
hago una Casa Inhóspita
desde la cual nunca miro
hacia el cielo y el agua,
bajo la cual me escondo
a escuchar cómo afuera pasta el día;
es que un viento demasiado fuerte
cuando era joven me dobló la espalda,
es que temo a la lluvia
por si vuelve a magullarme.

Traducción de Andrés Catalán

If I grow bitterly / like a gnarled and stunted tree, / bearing harsly of my youth / puckered fruit that sears the mouth; / If I make of my drawn boughs / an inhospitable house / out of which I never pry / towards the water and the sky, / under which I stand and hide / and hear the day go by outside; / It is that a wind too strong / bent my back when I was young / It is that I fear the rain / lest it blister me again. 

Edna St. Vincent Millay fue la primera mujer galardonada con el Pulitzer de poesía. Un palacio en la arena (Harpo libros, 2017) recoge una selección de poemas de la autora, traducida por primera vez en español.

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Dos poemas de Han Kang

27 septiembre, 2017 § 2 comentarios

Negrísima casa de luz

Aquel día en Ui-dong
caía el aguanieve
y mi cuerpo, compañero de mi alma,
tiritaba con cada lágrima derramada.

Sigue tu camino.

¿Está dudando?
¿Qué estás soñando, flotando así?

Casas de dos pisos encendidas como flores,
debajo de ellas aprendí la agonía
y hacia una tierra de alegría aún sin tocar
como una tonta extendí una mano.

Sigue tu camino.

¿Qué estás soñando? Sigue caminando.

Hacia los recuerdos que se formaban sobre la farola, caminé.
Allí miré hacia arriba y dentro de la pantalla de luz
había una casa negrísima. Una negrísima
casa de luz

El cielo estaba oscuro y en aquella oscuridad
las aves residentes
volaron deshaciéndose del peso de sus cuerpos.
¿Cuántas veces tendría que morir para volar así?
Nadie sostendría mi mano.

¿Qué sueño es tan hermoso?
¿Qué recuerdo
brilla con tal fulgor?

El aguanieve, como las puntas de los dedos de la madre,
se amontona en mis cejas despeinadas
golpea las heladas mejillas y de nuevo
acaricia ese mismo lugar,

Date prisa y continúa tu camino.

Invierno a través de un espejo

1.

Mirar la pupila de una llama.
Azulado
corazón
ojo moldeado
lo más caliente y brillante
eso que lo rodea
la llama interior naranja
lo que parpadea más
eso que rodea de nuevo
la llama externa semitransparente
mañana por la mañana, la mañana
que parto a la ciudad más alejada
esta mañana
el ojo azulado de una llama
mira más allá de mis ojos.

2.

Ahora mi ciudad es mañana de primavera, si traspasas el centro de la tierra, taladras recto hasta el centro sin vacilar, esa ciudad aparece, la diferencia horaria allí exactamente doce horas menos, la estación exactamente medio año atrás de modo que aquella ciudad es ahora una tarde de otoño, como si siguiéramos en silencio a alguien a quien la ciudad sigue detrás de la mía, para cruzar la noche para cruzar el invierno espero en silencio, mientras mi ciudad deja atrás a aquella como alguien que te adelanta en silencio

3.

Dentro del espejo el invierno está esperando
Un lugar frío
Un lugar totalmente frío
tan frío
que los objetos no pueden temblar
tu cara (congelada una vez)
no puede hacerse añicos
No extiendo mi mano
tú tampoco
quieres extender la mano
Un lugar frío
Un lugar que se mantiene frío
tan frío
que las pupilas no pueden vacilar
los párpados
no saben cómo cerrarse (juntos)
Dentro del espejo
el invierno espera y
dentro del espejo
no puedo evitar tus ojos y
tú no quieres extender la mano

4.

Dijeron que volaríamos durante un día entero.
Dobla bien veinticuatro horas métetelas en la boca y
entra en el espejo dijeron.
Cuando haya deshecho el equipaje en una habitación de esa ciudad
debería tomarme un momento para lavarme la cara.
Si el sufrimiento de esta ciudad en silencio me sobrepasa
en silencio me quedaré rezagada y
cuando no estés mirándola durante un instante
me apoyaré en la espalda escarchada del espejo
y canturrearé despreocupada.
Hasta que, habiendo doblado bien veinticuatro horas
y habiéndolas escupido empujadas por tu lengua caliente
vuelvas y me observes

5.

Mis ojos son dos cabos de vela que deslizan gotas de cera mientras consumen la mecha, no es abrasador ni doloroso, dicen que el temblor del núcleo de la llama azulada es el advenimiento de las almas, las almas se sientan en mis ojos y tiemblan, canturrean, la llama externa que se balancea en la distancia oscila para llegar más lejos, mañana partes hacia la ciudad más lejana, aquí estoy yo ardiendo, ahora pones las manos en la tumba del vacío y esperas, la memoria te muerde los dedos como una serpiente, no te abrasas ni te duele, tu inquebrantable rostro no se quema ni se hace añicos.

:

[Poemas pertenecientes a Stowed Evening in the Drawer que he traducido desde la versión inglesa realizada por Sophie Bowman.]

HAN KANG (Corea del Sur, 1970) es novelista, poeta y profesora de escritura creativa en el Seoul Institute of the Arts. En 2016 recibió el Man Booker International Prize por La vegetariana. En el enlace podéis escuchar los poemas recitados por la autora.

Bajo la mortaja de nieve duerme la Iztatzihuatl en su inercia de muerte – Nahui Olin

11 julio, 2017 § 1 comentario

Bajo la mortaja de leyes humanas, duerme la masa mundial de mujeres, en silencio eterno, en inercia de muerte, y bajo la mortaja de nieve– son  la Iztatzihuatl,
en su belleza impasible,
en su masa enorme,
en su boca sellada
por nieves perpetuas,–
por leyes humanas.–

Mas dentro de la enorme mole, que aparentemente duerme, y sólo belleza revela a los ojos huma- nos, existe una fuerza dinámica que acumula de instante en instante una potencia tremenda de rebeldías, que pondrán en actividad su alma encerrada, en nieves perpetuas, en leyes humanas de feroz tiranía.– Y la mortaja fría de la Iztatzihuatl se tornará en los atardeceres en manto teñido de sangre roja, en grito intenso de libertad, y bajo frío y cruel aprisionamiento ahogaron su voz; pero su espíritu de independiente  fuerza, no conoce leyes, ni admite que puedan existir para regirlo o sujetarlo bajo la mortaja de nieve en que duerme la Iztatzihuatl en su inercia de muerte, en nieves perpetuas.–

Óptica cerebral. Poemas dinámicos.
Nahui Olin (Carmen Mondragón). Pintora y poeta mexicana (1893-1978).

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Antonio Garduño. Nahui Olin. Col. Tomas Zurian

entre la espesura

7 junio, 2017 § 4 comentarios

La Revista digital Kokoro, editada por Laia López Manrique, Lola Nieto y Antonio F. Rodríguez, aparte de tener una portada bellísima y cumplir ya cinco añazos de magnífica trayectoria, me invitó a participar en su último número monográfico dedicado al bosque.

Así que ahí estoy, con mi Caída y levantamiento, arropada por 24 autoras y autores, entre los que se encuentran gente cuyo trabajo admiro tantísimo como la gran Luz Pichel, el brillante y peculiar Francisco Jota-Pérez, la multi/uni/di/versa Alicia García Núñez, y las mismas editoras Laia y Lola, por nombrar solo mis especiales querencias.

Os invito a degustarla entera, con calma, como un paseo, disfrutando de los aromas y los sonidos de este bosque, de estos bosques, únicos, alguno casi en extinción. Quizá alguno hasta quiera quedarse allí.

Haz clic en la imagen para acceder y leer.
kokoro

Las buscadoras de setas – Neil Gaiman

29 abril, 2017 § 2 comentarios

La ciencia, como sabes, pequeño, es el estudio
de la naturaleza y del comportamiento del universo.
Se basa en la observación, el experimento y la medición,
y la formulación de leyes para describir los hechos revelados.

En los viejos tiempos, dicen, los hombres ya venían equipados con cerebros
diseñados para seguir a la carrera a las bestias de carne,
para atravesar a ciegas lo desconocido
y encontrar después el camino de regreso cuando se perdían
con un antílope muerto cargado entre todos.
O, en días malos de caza, nada.

Las mujeres, que no necesitaban acosar presas,
tenían cerebros que divisaban hitos y trazaban caminos entre ellos:
a la izquierda en el espino y a través de los derrubios,
mirar dentro del tronco del árbol medio caído,
porque a veces hay setas.

Antes del club del pedernal o la herramienta del carnicero,
la primera herramienta fue un cabestrillo para el bebé
para dejar libres las manos
y algo para meter las bayas y las setas,
las raíces y las hojas comestibles, las semillas y las orugas.
Después, un mortero de piedra para aplastar, triturar, moler o romper.

A veces los hombres perseguían a las bestias
en los bosques profundos
y nunca regresaban.

Algunas setas te matarán,
unas te mostrarán a los dioses
y otras saciarán nuestras tripas hambrientas. Identificar.
Otras nos matarán si las comemos crudas,
y nos volverán a matar si las cocinamos una vez,
pero si las hervimos en agua de manantial y desechamos el agua
y las hervimos una vez más y tiramos el agua
sólo entonces podremos comerlas con seguridad. Observar.

Observar el parto, medir la hinchazón de los vientres y la forma de los senos,
y a través de la experiencia, descubrir cómo traer bebés al mundo.

Observarlo todo.

Las buscadoras de setas caminan por sus sendas,
observan el mundo y ven lo que observan.
Algunas de ellas prosperan y se relamen,
mientras otras se agarran el estómago y expiran.
Así están hechas las leyes y así se transmite lo que es seguro. Formular.

Las herramientas que hacemos para construir nuestras vidas:
nuestra ropa, nuestra comida, nuestro camino a casa…
todas ellas se basan en la observación,
en el experimento, en la medición, en la verdad.

Y la ciencia, recuerda, es el estudio
de la naturaleza y del comportamiento del universo,
basado en la observación, el experimento y la medición
y la formulación de leyes para describir los hechos.

La carrera continúa. Un primitivo científico
dibuja bestias sobre las paredes de las cuevas
para mostrarles a sus hijos, gordos de comer hongos
y bayas, lo que es seguro cazar.

Los hombres van corriendo tras las bestias.

Las científicas caminan más despacio, hacia la cima de la colina,
hasta el borde del agua y pasado el lugar donde corre la arcilla roja.
Llevan a sus bebés en los cabestrillos que hicieron
que dejan libres las manos para recoger setas.

amanda_galaxy

La versión original en inglés de este poema, The Mushroom Hunters, fue recitada por Amanda Palmer dentro del evento The Universe in Verse, una velada de poesía para celebrar la ciencia y a las científicas que nos han traído a donde hoy estamos. Un evento celebrado hace unos días en Brooklyn, que fue punto de encuentro entre ciencia, poesía y protesta, donde se leyeron poemas sobre Marie Curie, Jane Goodall, Oliver Sacks, Caroline Herschel, Euclides, neutrinos y el número pi, de poetas como Adrienne Rich, John Updike, Edna St. Vincent Millay, y Wisława Szymborska, recitados por artistas y escritoras como Rosanne Cash, Diane Ackerman, Ann Hamilton, Brandon Stanton, Jad Abumrad, and Elizabeth Alexander. Más info, vídeos, audio y el poema en inglés, aquí.

Traducción: Eva Gallud

La huéspeda – Gloria Fuertes

23 septiembre, 2016 § Deja un comentario

Sin comerlo ni beberlo nos han encerrado en el Cuarto Oscuro
-¡la vida!-
(¡Qué cuarto de hora tan pequeño!)
¡Qué cuarto tan pequeño sin ventanas!

El mío tiene dos puertas, eso sí,
una cerrada,
-¡Y sólo Dios sabe donde está la llave!-
y la otra de par en par…

Por ella entra y sale la fulana de la angustia…
…La dejé entrar en casa,
y me pidió quedarse,
me pilló en mal momento,
y le di manta y todo.
Vino para una noche,
y ya va a hacer dos años;
…empezó a meter muebles,
y a adularme los versos…
Otras veces intenta matarme con su vino,
o con su droga barata de tristeza…
¡Voy a hacerlo!
¡Quiero deshacerme de ella!…

…El Abogado dice que no tengo derecho,
que ha pasado el período…
y que ha metido muebles…
y sigo con la Huéspeda.
La zorra de la angustia
anoche llegó mala…
¿Y cómo voy a echarla
si me vino preñada de esperanza?

Conclusiones tras la riada

14 julio, 2016 § Deja un comentario

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me deslumbra el brillo de la carne en el caudal | pende la incertidumbre sobre el meandro: curva natural o escorzo | se clavan en los pies las esquirlas del espejo | ¿pereció el yo en la inundación? ¿asistió ella al desastre? | nunca hay demasiada carne en el poema | nunca hay demasiado poema en la carne |

derramar el vacío

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