el tiempo de los clavos

13 noviembre, 2017 § Deja un comentario

cuando llega
el tiempo de los clavos
cuando acampa el
vacío sonoro sin luz
deshacer nudos requiere
hielo
en el hueco de los ojos
horizontal y químico
letargo
atrapar al tragar la lengua
:
el estado de consciencia doliente
entreteje la urdimbre
celular
en pulso intermitente
que carece de raíz
craneal
se clava el rayo en la órbita
viaja el destello al centro álgido
:
cuando llega
el tiempo de los clavos
devengo piedra de sal
que lame el ternero
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regalo

24 octubre, 2017 § Deja un comentario

A veces la red guarda sorpresas.
Ayer encontré ésta en el blog «Meninas vamos ao vira», una traducción al portugués (precisamente al portugués, ahora que intento aprenderlo) de mi «Carta de amor a la hermana ausente».
Si alguien conoce al autor de esta traducción y dueño del blog, Alberto Augusto Miranda, por favor que le haga llegar mi más profundo agradecimiento (no consigo un medio para contactar con él).

carta de amor à irmã ausente

saíste a correr da casa da febre
saíste descalça de branco com coroa de urtigas
só olhaste para trás para cuspir
disseste já tenho pena suficiente
e eu temi a derrocada ou o incêndio
(Não vos digo como morreu a minha irmã porque não está morta)
lembras-te quando me mordeste a língua
e estive duas semanas sem falar?
no mapa de dores que meteste no meu bolso
na noite antes de te perder entre os carvalhos
tinha marcado duzentos e cinquenta e seis cruzes
lembras-te quando te encontrei debaixo da cama
com o próprio sangue entre as unhas?
Esperei que voltasses enquanto a chuva
dissolvia a terra fustigava as pedras fazia calar os pássaros
e já estavam doentes todos os cavalos
(Não vos digo como morreu a minha irmã porque não está morta)
deixei que te aproximasses e me penetrasses dentro
tombadas brancas e apertadas sobre a argila
a minha irmã a dos pés pequenos tão descalça
a minha irmã a das mãos espigas tão sagrada
deixei que te aproximasses e me penetrasses dentro
lembras-te que tentei acordar-te mordendo-te o ombro?
Lembras-te como me doía o corpo de tanto te levantar?
agradecias às meninas por cresceres
mas eu sempre te quis com fitas no cabelo
coroada de sorvas asfixiada de folhas
eu sempre te quis próxima e fria
com a boca azul cheia de abelhões

 

«Maleza» de Edna St. Vincent Millay

20 octubre, 2017 § 2 comentarios

un-palacio-en-la-arenaSi crezco llena de amargura
como un árbol raquítico y nudoso,
cargando de mi juventud ásperamente
un arrugado fruto que marchita la boca;
si de mis ramas macilentas
hago una Casa Inhóspita
desde la cual nunca miro
hacia el cielo y el agua,
bajo la cual me escondo
a escuchar cómo afuera pasta el día;
es que un viento demasiado fuerte
cuando era joven me dobló la espalda,
es que temo a la lluvia
por si vuelve a magullarme.

Traducción de Andrés Catalán

If I grow bitterly / like a gnarled and stunted tree, / bearing harsly of my youth / puckered fruit that sears the mouth; / If I make of my drawn boughs / an inhospitable house / out of which I never pry / towards the water and the sky, / under which I stand and hide / and hear the day go by outside; / It is that a wind too strong / bent my back when I was young / It is that I fear the rain / lest it blister me again. 

Edna St. Vincent Millay fue la primera mujer galardonada con el Pulitzer de poesía. Un palacio en la arena (Harpo libros, 2017) recoge una selección de poemas de la autora, traducida por primera vez en español.

Dos poemas de Han Kang

27 septiembre, 2017 § 2 comentarios

Negrísima casa de luz

Aquel día en Ui-dong
caía el aguanieve
y mi cuerpo, compañero de mi alma,
tiritaba con cada lágrima derramada.

Sigue tu camino.

¿Está dudando?
¿Qué estás soñando, flotando así?

Casas de dos pisos encendidas como flores,
debajo de ellas aprendí la agonía
y hacia una tierra de alegría aún sin tocar
como una tonta extendí una mano.

Sigue tu camino.

¿Qué estás soñando? Sigue caminando.

Hacia los recuerdos que se formaban sobre la farola, caminé.
Allí miré hacia arriba y dentro de la pantalla de luz
había una casa negrísima. Una negrísima
casa de luz

El cielo estaba oscuro y en aquella oscuridad
las aves residentes
volaron deshaciéndose del peso de sus cuerpos.
¿Cuántas veces tendría que morir para volar así?
Nadie sostendría mi mano.

¿Qué sueño es tan hermoso?
¿Qué recuerdo
brilla con tal fulgor?

El aguanieve, como las puntas de los dedos de la madre,
se amontona en mis cejas despeinadas
golpea las heladas mejillas y de nuevo
acaricia ese mismo lugar,

Date prisa y continúa tu camino.

Invierno a través de un espejo

1.

Mirar la pupila de una llama.
Azulado
corazón
ojo moldeado
lo más caliente y brillante
eso que lo rodea
la llama interior naranja
lo que parpadea más
eso que rodea de nuevo
la llama externa semitransparente
mañana por la mañana, la mañana
que parto a la ciudad más alejada
esta mañana
el ojo azulado de una llama
mira más allá de mis ojos.

2.

Ahora mi ciudad es mañana de primavera, si traspasas el centro de la tierra, taladras recto hasta el centro sin vacilar, esa ciudad aparece, la diferencia horaria allí exactamente doce horas menos, la estación exactamente medio año atrás de modo que aquella ciudad es ahora una tarde de otoño, como si siguiéramos en silencio a alguien a quien la ciudad sigue detrás de la mía, para cruzar la noche para cruzar el invierno espero en silencio, mientras mi ciudad deja atrás a aquella como alguien que te adelanta en silencio

3.

Dentro del espejo el invierno está esperando
Un lugar frío
Un lugar totalmente frío
tan frío
que los objetos no pueden temblar
tu cara (congelada una vez)
no puede hacerse añicos
No extiendo mi mano
tú tampoco
quieres extender la mano
Un lugar frío
Un lugar que se mantiene frío
tan frío
que las pupilas no pueden vacilar
los párpados
no saben cómo cerrarse (juntos)
Dentro del espejo
el invierno espera y
dentro del espejo
no puedo evitar tus ojos y
tú no quieres extender la mano

4.

Dijeron que volaríamos durante un día entero.
Dobla bien veinticuatro horas métetelas en la boca y
entra en el espejo dijeron.
Cuando haya deshecho el equipaje en una habitación de esa ciudad
debería tomarme un momento para lavarme la cara.
Si el sufrimiento de esta ciudad en silencio me sobrepasa
en silencio me quedaré rezagada y
cuando no estés mirándola durante un instante
me apoyaré en la espalda escarchada del espejo
y canturrearé despreocupada.
Hasta que, habiendo doblado bien veinticuatro horas
y habiéndolas escupido empujadas por tu lengua caliente
vuelvas y me observes

5.

Mis ojos son dos cabos de vela que deslizan gotas de cera mientras consumen la mecha, no es abrasador ni doloroso, dicen que el temblor del núcleo de la llama azulada es el advenimiento de las almas, las almas se sientan en mis ojos y tiemblan, canturrean, la llama externa que se balancea en la distancia oscila para llegar más lejos, mañana partes hacia la ciudad más lejana, aquí estoy yo ardiendo, ahora pones las manos en la tumba del vacío y esperas, la memoria te muerde los dedos como una serpiente, no te abrasas ni te duele, tu inquebrantable rostro no se quema ni se hace añicos.

:

[Poemas pertenecientes a Stowed Evening in the Drawer que he traducido desde la versión inglesa realizada por Sophie Bowman.]

HAN KANG (Corea del Sur, 1970) es novelista, poeta y profesora de escritura creativa en el Seoul Institute of the Arts. En 2016 recibió el Man Booker International Prize por La vegetariana. En el enlace podéis escuchar los poemas recitados por la autora.

Bajo la mortaja de nieve duerme la Iztatzihuatl en su inercia de muerte – Nahui Olin

11 julio, 2017 § 1 comentario

Bajo la mortaja de leyes humanas, duerme la masa mundial de mujeres, en silencio eterno, en inercia de muerte, y bajo la mortaja de nieve– son  la Iztatzihuatl,
en su belleza impasible,
en su masa enorme,
en su boca sellada
por nieves perpetuas,–
por leyes humanas.–

Mas dentro de la enorme mole, que aparentemente duerme, y sólo belleza revela a los ojos huma- nos, existe una fuerza dinámica que acumula de instante en instante una potencia tremenda de rebeldías, que pondrán en actividad su alma encerrada, en nieves perpetuas, en leyes humanas de feroz tiranía.– Y la mortaja fría de la Iztatzihuatl se tornará en los atardeceres en manto teñido de sangre roja, en grito intenso de libertad, y bajo frío y cruel aprisionamiento ahogaron su voz; pero su espíritu de independiente  fuerza, no conoce leyes, ni admite que puedan existir para regirlo o sujetarlo bajo la mortaja de nieve en que duerme la Iztatzihuatl en su inercia de muerte, en nieves perpetuas.–

Óptica cerebral. Poemas dinámicos.
Nahui Olin (Carmen Mondragón). Pintora y poeta mexicana (1893-1978).

antonio-garduc3b1o-nahui-olin-col-tomas-zurian

Antonio Garduño. Nahui Olin. Col. Tomas Zurian

Las buscadoras de setas – Neil Gaiman

29 abril, 2017 § 2 comentarios

La ciencia, como sabes, pequeño, es el estudio
de la naturaleza y del comportamiento del universo.
Se basa en la observación, el experimento y la medición,
y la formulación de leyes para describir los hechos revelados.

En los viejos tiempos, dicen, los hombres ya venían equipados con cerebros
diseñados para seguir a la carrera a las bestias de carne,
para atravesar a ciegas lo desconocido
y encontrar después el camino de regreso cuando se perdían
con un antílope muerto cargado entre todos.
O, en días malos de caza, nada.

Las mujeres, que no necesitaban acosar presas,
tenían cerebros que divisaban hitos y trazaban caminos entre ellos:
a la izquierda en el espino y a través de los derrubios,
mirar dentro del tronco del árbol medio caído,
porque a veces hay setas.

Antes del club del pedernal o la herramienta del carnicero,
la primera herramienta fue un cabestrillo para el bebé
para dejar libres las manos
y algo para meter las bayas y las setas,
las raíces y las hojas comestibles, las semillas y las orugas.
Después, un mortero de piedra para aplastar, triturar, moler o romper.

A veces los hombres perseguían a las bestias
en los bosques profundos
y nunca regresaban.

Algunas setas te matarán,
unas te mostrarán a los dioses
y otras saciarán nuestras tripas hambrientas. Identificar.
Otras nos matarán si las comemos crudas,
y nos volverán a matar si las cocinamos una vez,
pero si las hervimos en agua de manantial y desechamos el agua
y las hervimos una vez más y tiramos el agua
sólo entonces podremos comerlas con seguridad. Observar.

Observar el parto, medir la hinchazón de los vientres y la forma de los senos,
y a través de la experiencia, descubrir cómo traer bebés al mundo.

Observarlo todo.

Las buscadoras de setas caminan por sus sendas,
observan el mundo y ven lo que observan.
Algunas de ellas prosperan y se relamen,
mientras otras se agarran el estómago y expiran.
Así están hechas las leyes y así se transmite lo que es seguro. Formular.

Las herramientas que hacemos para construir nuestras vidas:
nuestra ropa, nuestra comida, nuestro camino a casa…
todas ellas se basan en la observación,
en el experimento, en la medición, en la verdad.

Y la ciencia, recuerda, es el estudio
de la naturaleza y del comportamiento del universo,
basado en la observación, el experimento y la medición
y la formulación de leyes para describir los hechos.

La carrera continúa. Un primitivo científico
dibuja bestias sobre las paredes de las cuevas
para mostrarles a sus hijos, gordos de comer hongos
y bayas, lo que es seguro cazar.

Los hombres van corriendo tras las bestias.

Las científicas caminan más despacio, hacia la cima de la colina,
hasta el borde del agua y pasado el lugar donde corre la arcilla roja.
Llevan a sus bebés en los cabestrillos que hicieron
que dejan libres las manos para recoger setas.

amanda_galaxy

La versión original en inglés de este poema, The Mushroom Hunters, fue recitada por Amanda Palmer dentro del evento The Universe in Verse, una velada de poesía para celebrar la ciencia y a las científicas que nos han traído a donde hoy estamos. Un evento celebrado hace unos días en Brooklyn, que fue punto de encuentro entre ciencia, poesía y protesta, donde se leyeron poemas sobre Marie Curie, Jane Goodall, Oliver Sacks, Caroline Herschel, Euclides, neutrinos y el número pi, de poetas como Adrienne Rich, John Updike, Edna St. Vincent Millay, y Wisława Szymborska, recitados por artistas y escritoras como Rosanne Cash, Diane Ackerman, Ann Hamilton, Brandon Stanton, Jad Abumrad, and Elizabeth Alexander. Más info, vídeos, audio y el poema en inglés, aquí.

Traducción: Eva Gallud

Carta de amor a la hermana ausente*

25 febrero, 2017 § Deja un comentario

saliste corriendo de la casa de la fiebre
saliste descalza de blanco y coronada de ortigas
miraste atrás solo para escupir
dijiste ya tengo pena suficiente
y yo temí la tala o el incendio

[No voy a contaros cómo murió mi hermana porque no está muerta]

¿recuerdas aquella vez que me mordiste la lengua
y estuve dos semanas sin hablar?
en el mapa de dolores que metiste en mi bolsillo
la noche antes de perderte entre los robles
había marcadas doscientas cincuenta y seis cruces
¿te acuerdas cuando te encontré debajo de la cama
con sangre propia entre las uñas?
esperé a que volvieras mientras la lluvia
disolvía la tierra golpeaba las piedras acallaba a los pájaros
y ya estaban enfermos todos los caballos

[No voy a contaros cómo murió mi hermana porque no está muerta]

dejé que te acercaras y me hurgaste dentro
tumbadas blancas y apretadas sobre la greda
mi hermana la de los pies pequeños tan descalza
mi hermana la de las manos espigas tan sagrada
dejé que te acercaras y me hurgaste dentro
¿recuerdas que intenté despertarte mordiéndote en el hombro?
¿recuerdas cómo me dolía el cuerpo de tanto levantarte?
dabas las gracias a las niñas por crecer
pero yo te quise siempre con cintas en el pelo
coronada de serbales asfixiada de hojas
yo te quise siempre cerca y fría
con la boca azul llena de abejorros

*Este poema forma parte del proyecto Cartas de amor a Angélica Liddell en el que la poeta Ana Gorría me invitó a participar junto a los poetas Álvaro Guijarro, Verónica Durán y Sara Martín, y que se publicó en la revista Transtierros. Cada texto está acompañado por un autorretrato de Angélica que forman parte del libro Via Lucis, publicado por Continta me tienes.

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