Almacén de pecios

27 febrero, 2019 § Deja un comentario

Me apetece hablaros más directamente. No solo lanzar al aire las palabras confiando en que caigan sobre alguien. Si queréis recibir un mensaje mío de vez en cuando, donde compartiré textos, lecturas, retazos, hallazgos, podéis suscribiros aquí:
Almacén de pecios.

 

La puerta del cielo – Ana Llurba (Ed. Aristas Martínez)

29 enero, 2019 § Deja un comentario

(He decidido subir aquí también las reseñas que hago en otras redes así que empiezo con La puerta del cielo, que es la última que he escrito.)

«Desde su primera penitencia, Catalina había sembrado muchas preguntas en la mente de Estrella. Ella las recibía anhelante. Acumulaba demasiadas dudas, pero no siempre se animaba a preguntar. Solo las discutía con Catalina en esa prolongada espera hasta que los Padres creadores al fin las vinieran a buscar. Alabados sean. Alabados sean en las alturas. Amén».
*
Encerradas en un lugar subterráneo llamado La Nave, un pequeño grupo de adolescentes vive a la espera del Segundo Advenimiento, mientras sus jóvenes cuerpos sufren lo sórdido, lo sucio y lo místico. ¿Cómo sobreviven las jóvenes encerradas por un monstruo que se cree un mesías? ¿Cómo llegaron allí? ¿Qué pensamientos atraviesan sus mentes, ingenuas pero ya traumatizadas? ¿Qué oscuridad se esconde en el interior de la acólita? Son muchas las preguntas que nos hacemos a lo largo de los siete días en los que la argentina Ana Llurba nos narra La puerta del cielo (editado por Aristas Martínez).
Con una prosa eficaz, nos narra esta historia en la que los mitos religiosos se tranaforman en acontecimientos de ciencia-ficción dentro de un escenario heredero del imaginario del gran Rafael Pinedo (aquí encontramos desde el evidente eco de Subte, al pozo de Plop y el desagradable rebaño con su santa al frente de Frío). Una lectura diferente que recomiendo para quienes tienen estómago fuerte (contiene escenas un tanto violentas) y gustan de narraciones fuera de la norma, instintivas, viscerales y potentes. La extraordinaria ilustración de cubierta es de Nuria Riaza.

ptacielo

el tiempo de los clavos

13 noviembre, 2017 § Deja un comentario

cuando llega
el tiempo de los clavos
cuando acampa el
vacío sonoro sin luz
deshacer nudos requiere
hielo
en el hueco de los ojos
horizontal y químico
letargo
atrapar al tragar la lengua
:
el estado de consciencia doliente
entreteje la urdimbre
celular
en pulso intermitente
que carece de raíz
craneal
se clava el rayo en la órbita
viaja el destello al centro álgido
:
cuando llega
el tiempo de los clavos
devengo piedra de sal
que lame el ternero

Autoanálisis léxico-semántico: préstamos, adopciones y tatuajes

4 noviembre, 2017 § Deja un comentario

me miro la lengua por dentro y no reconozco
entre la sangre y el cemento
más que y si acaso          ejke y vale
y una tendencia anárquica a la imitación del silabeo ajeno
allá donde voy me mancho de su barro
n                   hozo y gozo
me rebozo la boca de nuevas realidades
piedras que guardo en la garganta
esta y esta y esta mira qué redonda
por eso
me asomo al extremo
por donde salimos las dos remuadas
el traje ya lo llevo          aquí       en la lengua
que no me haci enteu                 ya sabes
por eso
porque no es lo mismo a noite que a noite
aunque estén una junto a la otra
bailan diferentes as estrelas
me traje la boca manchada de arena y dulce de Pintadinho
se vienen meses de gritar de repente
boliiiiiiiiiiiiiinhas            de tan deslumbrada
por cómo cosquillea el oído
me pide la lengua          obrigada             atrapar esa polilla
porque soy la misma ela é a mesma  mesmerised
por eso
por tener tres años cuando leo
balbucir hiragana qué largo este túnel
chotto matte no hay salida de esta curva de aprendizaje
dieciochoporciento de pendiente
itai itai itai
ya solo me faltan 1633 edificios de bambú
para expresarme como una colegiala
o me estalle la cabeza intentando comprender
en qué lugar he de situarme
para enunciar este pensamiento
por eso
siempre me falla la memoria interna/materna
en el dissappointed aunque lleve más tiempo conmigo
que tú diciéndome gentinosa
porque hace lustros que los sueños ya y todo lo demás
salvo ese sabor y el dolor de las gaviotas por la mañana
los badgers los budgies de mircovic que al fin y al cabo somos todas
yo y mi mug y mi musgo
especies trasplantadas y nos salen en la lengua flores torcidas
de tanta humedad
ya más de  dieciséis  trayendo mundos
quién se acuerda de mi mudez
por eso
me miro la lengua y
en el hilo de colores que baja por la garganta
hay tantos nudos          nódulos          médulas
tienden sus brazos las medusas
por eso
me miro la lengua y no          me reconozco

 

Carta de amor a la hermana ausente*

25 febrero, 2017 § Deja un comentario

saliste corriendo de la casa de la fiebre
saliste descalza de blanco y coronada de ortigas
miraste atrás solo para escupir
dijiste ya tengo pena suficiente
y yo temí la tala o el incendio

[No voy a contaros cómo murió mi hermana porque no está muerta]

¿recuerdas aquella vez que me mordiste la lengua
y estuve dos semanas sin hablar?
en el mapa de dolores que metiste en mi bolsillo
la noche antes de perderte entre los robles
había marcadas doscientas cincuenta y seis cruces
¿te acuerdas cuando te encontré debajo de la cama
con sangre propia entre las uñas?
esperé a que volvieras mientras la lluvia
disolvía la tierra golpeaba las piedras acallaba a los pájaros
y ya estaban enfermos todos los caballos

[No voy a contaros cómo murió mi hermana porque no está muerta]

dejé que te acercaras y me hurgaste dentro
tumbadas blancas y apretadas sobre la greda
mi hermana la de los pies pequeños tan descalza
mi hermana la de las manos espigas tan sagrada
dejé que te acercaras y me hurgaste dentro
¿recuerdas que intenté despertarte mordiéndote en el hombro?
¿recuerdas cómo me dolía el cuerpo de tanto levantarte?
dabas las gracias a las niñas por crecer
pero yo te quise siempre con cintas en el pelo
coronada de serbales asfixiada de hojas
yo te quise siempre cerca y fría
con la boca azul llena de abejorros

*Este poema forma parte del proyecto Cartas de amor a Angélica Liddell en el que la poeta Ana Gorría me invitó a participar junto a los poetas Álvaro Guijarro, Verónica Durán y Sara Martín, y que se publicó en la revista Transtierros. Cada texto está acompañado por un autorretrato de Angélica que forman parte del libro Via Lucis, publicado por Continta me tienes.

[…]

29 enero, 2017 § 3 comentarios

Espérame ahí
en ese lugar que ya no
en ese blanco espacio
en blanco
donde ya no
donde existe lo que ya no
existe

Espérame ahí
donde carne y muro
devienen blanca unión
y negra es
la insistencia del mundo
en no existir ya

Me dirás al llegar
me dirás si es la presencia
de lo ausente
una forma de existir
en ese mundo
extinto

poster in white room

Conclusiones tras la riada

14 julio, 2016 § Deja un comentario

.

me deslumbra el brillo de la carne en el caudal | pende la incertidumbre sobre el meandro: curva natural o escorzo | se clavan en los pies las esquirlas del espejo | ¿pereció el yo en la inundación? ¿asistió ella al desastre? | nunca hay demasiada carne en el poema | nunca hay demasiado poema en la carne |

derramar el vacío

1

Mensajes a las siete madres

26 mayo, 2015 § Deja un comentario

Él puso su boca sobre mí, diciéndome:
“Escribe las cosas que has visto y las que son y las que han de ser después de estas.”
Y escribí.

A la madre del océano de asfalto:
El que tiene las siete flechas en su mano derecha, el que camina entre los siete pájaros de hueso, dice que sabe de tus súplicas, tu arduo empeño y tu paciencia; que has hallado mentirosos bajo cada piedra de tu huerto seco; que has sufrido y has aguantado, que has trabajado arduamente y no has desmayado.
Pero tiene contra ti que dejaste morir a tu primer amor.
Recuerda desde dónde has caído y no te levantes pues si no, vendrá pronto a ti y quitará tu pájaro de hueso de su lugar si has osado levantarte.
Al que venza, le dará a comer del sorgo amargo del delirio que crece en medio del paraíso de los muertos.
El que tenga oído que oiga lo que el espectro dice a las madres. Seguir leyendo

Party Girl

13 julio, 2014 § 1 comentario

tienes el don de convertir

la cicatriz en llaga

la noche ha dejado

este sabor amargo

que hoy me acompaña

volviste en sueños

tras veinte años ausente

para hacerme el mismo daño

en el mismo sitio

exactamente

el mismo dolor

de herida vieja

la próxima vez puedes

ahorrarte el viaje.

.

.

.

“yo era tan frágil / y ahora soy tan salvaje”

 

 

 

 

 

poema acróstico de la mujer perfecta

18 abril, 2012 § 1 comentario

Alef. Una mujer perfecta, ¿quién la encontrará?

Vale mucho más que las perlas.

Bet. Confía en ella el corazón de su marido

y no cesa de terner ganancia.

Guimel. Ella le procura el bien y no el mal

todos los días de su vida.

Dalet. Busca lana y lino

y trabaja con su mano ágil.

He. Es como una nave mercante,

que de lejano trae sus víveres.

Vau. Se levanta cuando todavía es de noche

y distribuye la comida a su casa

y las tareas a sus siervas.

Zain. Desea un campo y lo compra,

con el fruto de sus manos planta una viña.

Jet. Ciñe sus lomos de fortaleza

y emplea la fuerza de sus brazos.

Tet. Constata que su industria prospera,

su lámpara no se apaga por la noche.

Yod. Echa mano a la rueca

y sus dedos giran el huso.

Caf. Tiende su brazo al desgraciado

y alarga la mano al indigente.

Lamed. No teme la nieve para su casa,

porque toda su familia lleva doble vestido.

Mem. Ella se hace cobertores,

lino fino y púrpura la visten.

Nun. En las puertas de la ciudad su marido es estimado,

cuendo se sienta con los ancianos del país.

Sámek. Teje telas de lino y las vende

y procura cinturones a los mercaderes.

Ayin. Se reviste de fortaleza y de gracia

y mira gozosa el porvenir.

Pe. Abre su boca con sabiduría

y en su lengua hay una doctrina de bondad.

Tsade. Vigila la marcha de su casa

y no come el pan de la ociosidad.

Qof. Sus hijos se levantan para proclamarla bienaventurada,

su marido para hcar su elogio:

Res. “Muchas hijas se han mostrado virtuosas,

pero tú superas a todas”.

Sin. Engañosa es la gracia, vana la belleza,

la mujer que teme a Yavé, ésa debe ser alabada.

Tau. Dadle el fruto de sus manos

y que en las puertas de la ciudad sus obras proclamen su alabanza.

Proverbios 31, 10-31.

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