Carta de amor a la hermana ausente*

25 febrero, 2017 § Deja un comentario

saliste corriendo de la casa de la fiebre
saliste descalza de blanco y coronada de ortigas
miraste atrás solo para escupir
dijiste ya tengo pena suficiente
y yo temí la tala o el incendio

[No voy a contaros cómo murió mi hermana porque no está muerta]

¿recuerdas aquella vez que me mordiste la lengua
y estuve dos semanas sin hablar?
en el mapa de dolores que metiste en mi bolsillo
la noche antes de perderte entre los robles
había marcadas doscientas cincuenta y seis cruces
¿te acuerdas cuando te encontré debajo de la cama
con sangre propia entre las uñas?
esperé a que volvieras mientras la lluvia
disolvía la tierra golpeaba las piedras acallaba a los pájaros
y ya estaban enfermos todos los caballos

[No voy a contaros cómo murió mi hermana porque no está muerta]

dejé que te acercaras y me hurgaste dentro
tumbadas blancas y apretadas sobre la greda
mi hermana la de los pies pequeños tan descalza
mi hermana la de las manos espigas tan sagrada
dejé que te acercaras y me hurgaste dentro
¿recuerdas que intenté despertarte mordiéndote en el hombro?
¿recuerdas cómo me dolía el cuerpo de tanto levantarte?
dabas las gracias a las niñas por crecer
pero yo te quise siempre con cintas en el pelo
coronada de serbales asfixiada de hojas
yo te quise siempre cerca y fría
con la boca azul llena de abejorros

*Este poema forma parte del proyecto Cartas de amor a Angélica Liddell en el que la poeta Ana Gorría me invitó a participar junto a los poetas Álvaro Guijarro, Verónica Durán y Sara Martín, y que se publicó en la revista Transtierros. Cada texto está acompañado por un autorretrato de Angélica que forman parte del libro Via Lucis, publicado por Continta me tienes.

1914

15 diciembre, 2014 § Deja un comentario

En campo abierto, entre la inmensidad de la bruma.

Todo es azul oscuro. Cae un poco de nieve en el final de esta noche, empolva las espaldas y los pliegues de las mangas. Marchamos de a cuatro, encapuchados. En la penumbra opaca, parecemos vagas poblaciones diezmadas que emigran de un país del norte a otro país del norte.

Así comienza Bombardeo, de Henri Barbusse, el relato que abre la antología titulada 1914: siete relatos cargados de pólvora, el último proyecto de traducción del Grupo Ultromo, al que tengo el placer de pertenecer.
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En este libro encontraréis grandes autores del siglo XX que nos ofrecen una caleidoscópica visión de la Primera Guerra Mundial. Henri Barbusse, Jospeh Conrad, R. Kipling, Katherine Mansfield, D.H. Lawrence y John Glasworthy, traducidos por Emma Cotro, Maite Fernández, Juan Carlos García y yo misma.

190 páginas de emoción y reflexión que ya podéis adquirir en papel en este enlace.

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