La huéspeda – Gloria Fuertes

23 septiembre, 2016 § Deja un comentario

Sin comerlo ni beberlo nos han encerrado en el Cuarto Oscuro
-¡la vida!-
(¡Qué cuarto de hora tan pequeño!)
¡Qué cuarto tan pequeño sin ventanas!

El mío tiene dos puertas, eso sí,
una cerrada,
-¡Y sólo Dios sabe donde está la llave!-
y la otra de par en par…

Por ella entra y sale la fulana de la angustia…
…La dejé entrar en casa,
y me pidió quedarse,
me pilló en mal momento,
y le di manta y todo.
Vino para una noche,
y ya va a hacer dos años;
…empezó a meter muebles,
y a adularme los versos…
Otras veces intenta matarme con su vino,
o con su droga barata de tristeza…
¡Voy a hacerlo!
¡Quiero deshacerme de ella!…

…El Abogado dice que no tengo derecho,
que ha pasado el período…
y que ha metido muebles…
y sigo con la Huéspeda.
La zorra de la angustia
anoche llegó mala…
¿Y cómo voy a echarla
si me vino preñada de esperanza?

intento verme desde fuera pero tengo las cortinas echadas

19 septiembre, 2016 § Deja un comentario

vueltas hacia dentro las cuencas inevitable escozor en los labios
de tanto pensamiento que introduzco en esa pecera que confundo con tu cabeza
me decanto me inclino me vuelco me vierto me precipito
en el fondo quedan esquirlas posos que leer
la fatiga de la mirada tanto rojo tanto azul mezclados
intento alcanzar la palidez con los dedos
casi me quema las yemas ese destello incoherente
espero intervalos de inconsciencia con los que arroparme
está todo en la cabeza en la boca incluso está en las manos
miro abajo y los pies astillan la apariencia cristalina de la imagen
me recompongo me remiendo me reparo me hago de nuevo
vuelvo a ver con mis ojos ya no es la fiebre viral pública e impúdica
la que cose ideas irreales a mis pupilas
vuelvo a ver con mis ojos
pública e impúdica
ya no eres la fiebre

windows-at-night

 

Conclusiones tras la riada

14 julio, 2016 § Deja un comentario

.

me deslumbra el brillo de la carne en el caudal | pende la incertidumbre sobre el meandro: curva natural o escorzo | se clavan en los pies las esquirlas del espejo | ¿pereció el yo en la inundación? ¿asistió ella al desastre? | nunca hay demasiada carne en el poema | nunca hay demasiado poema en la carne |

derramar el vacío

1

El taxidermista

15 marzo, 2016 § 3 comentarios

El taxidermista es mi último y pequeño libro de poemas.

El taxidermista está ilustrado por José Ángel Moreno, joven artista sevillano con mucho talento.

El taxidermista está editado por Bancarrota ediciones, pequeña editorial suicida.

El taxidermista pronto estará a la venta pero, de momento, os dejo este vídeo-aperitivo.

cubierta

Caballo

7 enero, 2016 § 1 comentario

Caballo y yo salimos de noche
bebemos en acequias negras
Caballo y yo estamos vivos
no hay más muerto que Ledo
Ivo sobre el hielo blanco
Caballo frota su espalda contra mi pecho
mientras Johnny reza y yo
pregunto por los alfileres
Caballo dice: «¡Calla,
que tus ojos!»
Caballo y yo salimos de noche
escupimos en la acera hierba amarga
que recalienta nuestros oídos
No sé quién es tu caballo
pero el mío me sonríe casi nunca
solo antes de morderme la mano
No sé quién soy ni si mi caballo sabe
que es mío porque come en otro establo
pero duerme con su cabeza
reposando sobre el heno de mis muslos
hasta cuando no duerme

diving horse

los que más

31 diciembre, 2015 § 1 comentario

adiós 2015

Como mi criterio es mío y de nadie más, y si es malo o peor pues es cosa mía, esto no pretende ser la lista de los mejores del año sino de los que más me han gustado.
(La lista de lecturas del año, por si tienen curiosidad o necesitan inspirarse está, como siempre, aquí. Faltan algunos que olvidé, por algo será.)

Claus y Lucas, Agota Kristof. No dejo de recomendarlo y todo el mundo flipa con él. Éxito asegurado.

El camino del tabaco, Erskine Caldwell. Una maravilla, aunque me costó entrar al principio luego disfruté como una enana.

Ciclo de las resurrecciones, Angélica Liddell. Si alguna vez no me gusta un libro de esta mujer será que se va a acabar el mundo.

Acontecimiento, Concha García. Se ha convertido en mi poeta de cabecera.

La casa de la ciénaga, Su Xiaoxiao. Me gustaron las imágenes y la atmósfera.

hola 2016

Sharon Olds – Oda al himen

21 diciembre, 2015 § 5 comentarios

Ahora que Sharon Olds anda por  el país para recoger su Premio Leteo y deleitarnos con sus palabras, aprovecho para publicar mi traducción (y transcripción*) de su poema Ode to the Hymen.

No sé en qué momento apareciste en mi interior
cuando estaba dentro de mi madre,
quizá cuando los músculos involuntarios se estaban formando como gelatina rosa.
Me encanta pensar en ti entonces,
tan entero, tan inmune,
tú y el clítoris tan a salvo como la vida en la que habitabais,
tendrían que habernos matado a mi madre y a mí para llegar a vosotros.
La amo en ese momento como la gran fortaleza a mi alrededor que era,
la matrona en torno al dulce de mi doncellez.
No sé quién te inventó para que mantuvieras limpio y bien escondido
el interior de las niñas,
querido muro, querida cancela, querido portón, querida tranquera,
ni gatera, ni puerta de vaivén,
sino piñata de un solo uso.
¿Cuántas partes del cuerpo se crearon para ser destruidas una sola vez?
Resististe, ¿verdad?
Te tomaste tu trabajo tan en serio
que nunca sentí un dolor igual.
Fuiste la mujer que el mago corta en dos.
Estaba orgullosa de ti
cuando fuiste copa llena de brillante ingrediente arterial.
Y qué suerte tuvimos, tú y yo,
que pudimos elegir cuándo y con quién
y dónde y por qué.
Afelpado alfiletero de algún modo ligado a las estatuas que lloran.
Fuiste regalo de San Valentín
Ocurrió sobre la alfombra de un salón prestado
pero me sentí como si estuviéramos en el bosque de Diana,
él y yo y tú, juntos,
o como si estuviéramos allí donde el magma del núcleo terrestre
estalla a través del suelo del océano.
Gracias por tu vida y por tu muerte.
Gracias por la chica de las flores que caminaba delante de mí arrojando sus pétalos rojos.
Pasarían años antes de casarme,
antes de llevar dentro de mí
un minúsculo himen de bebé
cerca de los óvulos con otros ínfimos hímenes dentro de ellos.
Tú desenrollaste la alfombra que me llevó
hasta la vida animal de mujer.
Fuiste una especie de madre de sangre:
primero me abrazaste durante dieciocho años
y después
me dejaste ir.

I don’t know when you came into being
inside me, when I was inside my mother
maybe when the involuntary muscles were setting, like rose jello
I love to think of you then,
so whole, so impervious,
both you and the clitoris as safe as the life in which  you were housed,
they would have had to kill both my mother and me to get at either of you.
I love her at this moment as the big fortress around me
the matron head around the sweet meat of my maiden head.
I don’t know who invented you to keep a girl’s inwards
clean and well coverted,
dear wall, dear gate, dear stile, dear Dutch door,
not at cat flap, not a swinging door,
but a one-time piñata.
How many places in the body were made to be destroyed once?
You were very sturdy, weren’t you?
you took your job so seriously
I had never felt such pain.
You were to woman the magician saws in two.
I was proud of you
turning to a cupful  of the bright arterial ingredient
And how lucky we were you and I
that we could chose when and with whom and where and why
plush pink cushion somehow related to statues that wept
You were the valentine heart
It happened on the rug of a borrowed living room
but I felt as if we were in Diana’s woods,
he and I and you, together
or as if we were where the magma from the core of the earth burst up through the floor of the sea,
Thank you for your life and death
Thank you for the flower girl walk before me throwing down your scarlet petals
It would be years before I married years
before I carried within me a tiny baby hymen
near the eggs with the other tinsy hymens within them
You unscrolled the carpet leading me into the animal life of a woman
You were like a sort of blood mother to me
first you held me close for eighteen years
and then
you let me go.

*Transcripción realizada a partir de este vídeo (desde el minuto 9:45).

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    Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
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  • Ningún mapa es seguro

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    Una casa no es un hogar - Polly Adler

  • 1914: Siete relatos cargados de pólvora

  • Viajeras extranjeras en Castilla la Vieja y León 1900-1935

  • Poemas japoneses - Amy Lowell

  • EL Ultromo y otros relatos - Guy de Maupassant

  • La querella oculta - Jeff Wall

  • Contraataque - Sigfried Sassoon

  • Viajeras extranjeras en Castilla la Vieja y León. S. XIX.

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