Bajo la mortaja de nieve duerme la Iztatzihuatl en su inercia de muerte – Nahui Olin

11 julio, 2017 § Deja un comentario

Bajo la mortaja de leyes humanas, duerme la masa mundial de mujeres, en silencio eterno, en inercia de muerte, y bajo la mortaja de nieve– son  la Iztatzihuatl,
en su belleza impasible,
en su masa enorme,
en su boca sellada
por nieves perpetuas,–
por leyes humanas.–

Mas dentro de la enorme mole, que aparentemente duerme, y sólo belleza revela a los ojos huma- nos, existe una fuerza dinámica que acumula de instante en instante una potencia tremenda de rebeldías, que pondrán en actividad su alma encerrada, en nieves perpetuas, en leyes humanas de feroz tiranía.– Y la mortaja fría de la Iztatzihuatl se tornará en los atardeceres en manto teñido de sangre roja, en grito intenso de libertad, y bajo frío y cruel aprisionamiento ahogaron su voz; pero su espíritu de independiente  fuerza, no conoce leyes, ni admite que puedan existir para regirlo o sujetarlo bajo la mortaja de nieve en que duerme la Iztatzihuatl en su inercia de muerte, en nieves perpetuas.–

Óptica cerebral. Poemas dinámicos.
Nahui Olin (Carmen Mondragón). Pintora y poeta mexicana (1893-1978).

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Antonio Garduño. Nahui Olin. Col. Tomas Zurian

Clases de costura

28 junio, 2017 § Deja un comentario

Hace años me acerqué al dolor y salí con un dedo menos.

Y el dolor siguió ahí. Inventé la manera de desintegrarlo, como el niño que se oculta tras las manos. Fui yo la que desapareció. Lo evité de mil maneras: cerraba los ojos y las puertas, corría en dirección contraria, rehuía cualquier vislumbre, soslayaba el encuentro.

A veces el dolor se colaba en la vida de improviso y desbocaba al potro de la ansiedad, retumbaban palpitantes los oídos, fallaba el aliento, era yo toda un río de temblores y abismos. Negra la tierra se abría debajo y solo quedaba huir o sonreír. Temblando.

La venda elegida no curaba.

La ceguera no sirve y la invisibilidad no existe.

Por qué seguir sangrando por la misma herida.

Decidí escuchar la que yacía dentro agazapada, que tras meses de asfixia y martilleo en la nuca me recetó los cuidados de la trapecista.

«Practica contigo la generosidad de la cura sin perder de vista el barranco. Ofrece con gesto amplio y sincero lo que corresponde a la aguja.  Date al fin lo que te pertenece: una bonita cicatriz.»

MARÍA MELERO_la cura

Ilustración del libro «La cura», de María Melero

entre la espesura

7 junio, 2017 § 4 comentarios

La Revista digital Kokoro, editada por Laia López Manrique, Lola Nieto y Antonio F. Rodríguez, aparte de tener una portada bellísima y cumplir ya cinco añazos de magnífica trayectoria, me invitó a participar en su último número monográfico dedicado al bosque.

Así que ahí estoy, con mi Caída y levantamiento, arropada por 24 autoras y autores, entre los que se encuentran gente cuyo trabajo admiro tantísimo como la gran Luz Pichel, el brillante y peculiar Francisco Jota-Pérez, la multi/uni/di/versa Alicia García Núñez, y las mismas editoras Laia y Lola, por nombrar solo mis especiales querencias.

Os invito a degustarla entera, con calma, como un paseo, disfrutando de los aromas y los sonidos de este bosque, de estos bosques, únicos, alguno casi en extinción. Quizá alguno hasta quiera quedarse allí.

Haz clic en la imagen para acceder y leer.
kokoro

Las buscadoras de setas – Neil Gaiman

29 abril, 2017 § 2 comentarios

La ciencia, como sabes, pequeño, es el estudio
de la naturaleza y del comportamiento del universo.
Se basa en la observación, el experimento y la medición,
y la formulación de leyes para describir los hechos revelados.

En los viejos tiempos, dicen, los hombres ya venían equipados con cerebros
diseñados para seguir a la carrera a las bestias de carne,
para atravesar a ciegas lo desconocido
y encontrar después el camino de regreso cuando se perdían
con un antílope muerto cargado entre todos.
O, en días malos de caza, nada.

Las mujeres, que no necesitaban acosar presas,
tenían cerebros que divisaban hitos y trazaban caminos entre ellos:
a la izquierda en el espino y a través de los derrubios,
mirar dentro del tronco del árbol medio caído,
porque a veces hay setas.

Antes del club del pedernal o la herramienta del carnicero,
la primera herramienta fue un cabestrillo para el bebé
para dejar libres las manos
y algo para meter las bayas y las setas,
las raíces y las hojas comestibles, las semillas y las orugas.
Después, un mortero de piedra para aplastar, triturar, moler o romper.

A veces los hombres perseguían a las bestias
en los bosques profundos
y nunca regresaban.

Algunas setas te matarán,
unas te mostrarán a los dioses
y otras saciarán nuestras tripas hambrientas. Identificar.
Otras nos matarán si las comemos crudas,
y nos volverán a matar si las cocinamos una vez,
pero si las hervimos en agua de manantial y desechamos el agua
y las hervimos una vez más y tiramos el agua
sólo entonces podremos comerlas con seguridad. Observar.

Observar el parto, medir la hinchazón de los vientres y la forma de los senos,
y a través de la experiencia, descubrir cómo traer bebés al mundo.

Observarlo todo.

Las buscadoras de setas caminan por sus sendas,
observan el mundo y ven lo que observan.
Algunas de ellas prosperan y se relamen,
mientras otras se agarran el estómago y expiran.
Así están hechas las leyes y así se transmite lo que es seguro. Formular.

Las herramientas que hacemos para construir nuestras vidas:
nuestra ropa, nuestra comida, nuestro camino a casa…
todas ellas se basan en la observación,
en el experimento, en la medición, en la verdad.

Y la ciencia, recuerda, es el estudio
de la naturaleza y del comportamiento del universo,
basado en la observación, el experimento y la medición
y la formulación de leyes para describir los hechos.

La carrera continúa. Un primitivo científico
dibuja bestias sobre las paredes de las cuevas
para mostrarles a sus hijos, gordos de comer hongos
y bayas, lo que es seguro cazar.

Los hombres van corriendo tras las bestias.

Las científicas caminan más despacio, hacia la cima de la colina,
hasta el borde del agua y pasado el lugar donde corre la arcilla roja.
Llevan a sus bebés en los cabestrillos que hicieron
que dejan libres las manos para recoger setas.

amanda_galaxy

La versión original en inglés de este poema, The Mushroom Hunters, fue recitada por Amanda Palmer dentro del evento The Universe in Verse, una velada de poesía para celebrar la ciencia y a las científicas que nos han traído a donde hoy estamos. Un evento celebrado hace unos días en Brooklyn, que fue punto de encuentro entre ciencia, poesía y protesta, donde se leyeron poemas sobre Marie Curie, Jane Goodall, Oliver Sacks, Caroline Herschel, Euclides, neutrinos y el número pi, de poetas como Adrienne Rich, John Updike, Edna St. Vincent Millay, y Wisława Szymborska, recitados por artistas y escritoras como Rosanne Cash, Diane Ackerman, Ann Hamilton, Brandon Stanton, Jad Abumrad, and Elizabeth Alexander. Más info, vídeos, audio y el poema en inglés, aquí.

Traducción: Eva Gallud

Carta de amor a la hermana ausente*

25 febrero, 2017 § Deja un comentario

saliste corriendo de la casa de la fiebre
saliste descalza de blanco y coronada de ortigas
miraste atrás solo para escupir
dijiste ya tengo pena suficiente
y yo temí la tala o el incendio

[No voy a contaros cómo murió mi hermana porque no está muerta]

¿recuerdas aquella vez que me mordiste la lengua
y estuve dos semanas sin hablar?
en el mapa de dolores que metiste en mi bolsillo
la noche antes de perderte entre los robles
había marcadas doscientas cincuenta y seis cruces
¿te acuerdas cuando te encontré debajo de la cama
con sangre propia entre las uñas?
esperé a que volvieras mientras la lluvia
disolvía la tierra golpeaba las piedras acallaba a los pájaros
y ya estaban enfermos todos los caballos

[No voy a contaros cómo murió mi hermana porque no está muerta]

dejé que te acercaras y me hurgaste dentro
tumbadas blancas y apretadas sobre la greda
mi hermana la de los pies pequeños tan descalza
mi hermana la de las manos espigas tan sagrada
dejé que te acercaras y me hurgaste dentro
¿recuerdas que intenté despertarte mordiéndote en el hombro?
¿recuerdas cómo me dolía el cuerpo de tanto levantarte?
dabas las gracias a las niñas por crecer
pero yo te quise siempre con cintas en el pelo
coronada de serbales asfixiada de hojas
yo te quise siempre cerca y fría
con la boca azul llena de abejorros

*Este poema forma parte del proyecto Cartas de amor a Angélica Liddell en el que la poeta Ana Gorría me invitó a participar junto a los poetas Álvaro Guijarro, Verónica Durán y Sara Martín, y que se publicó en la revista Transtierros. Cada texto está acompañado por un autorretrato de Angélica que forman parte del libro Via Lucis, publicado por Continta me tienes.

Lenguajes

7 febrero, 2017 § 2 comentarios

El pasado viernes se presentó en Barcelona Taxidermia, una creación de danza y poesía en movimiento de Aarón Comino Serrano y Beatriz Pérez Sánchez a partir de poemas de mi último libro, El taxidermista.

Es increíble la magia que se crea en estas migraciones entre lenguajes.
Cómo se traduce de la palabra al cuerpo, del papel al músculo.

Solo puedo decir gracias gracias gracias y dejaros aquí esta pequeña muestra para que también podáis disfrutarlo.

[…]

29 enero, 2017 § 3 comentarios

Espérame ahí
en ese lugar que ya no
en ese blanco espacio
en blanco
donde ya no
donde existe lo que ya no
existe

Espérame ahí
donde carne y muro
devienen blanca unión
y negra es
la insistencia del mundo
en no existir ya

Me dirás al llegar
me dirás si es la presencia
de lo ausente
una forma de existir
en ese mundo
extinto

poster in white room

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    Una casa no es un hogar - Polly Adler

  • 1914: Siete relatos cargados de pólvora

  • Viajeras extranjeras en Castilla la Vieja y León 1900-1935

  • Poemas japoneses - Amy Lowell

  • EL Ultromo y otros relatos - Guy de Maupassant

  • La querella oculta - Jeff Wall

  • Contraataque - Sigfried Sassoon

  • Viajeras extranjeras en Castilla la Vieja y León. S. XIX.

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